Aunque La Visión Tardará Aún Por Un Tiempo Habacuc 2:2-3

Aunque la visión tardará aún por un tiempo Habacuc 2:2-3 es una cita bíblica que indica la posición que tienen que tener todos los creyentes en Dios, quienes deben confiar y tener paciencia ante la promesa que le has dado, pues lo que Él muestra lo hará.

De este modo que desde el Antiguo Testamento el Padre Celestial enseña a todos los creyentes a tener paciencia, y mantener su fidelidad ante lo que Él les ha prometido, ya que ese es uno de los frutos del Espíritu, y es un modo de ejercitar la fe de un creyente.

Índice

    Aunque la Visión Tardará Aún por un Tiempo Habacuc 2:2-3

    Aunque la Visión Tardará Aún por un Tiempo Habacuc 2:2-3

    Las Sagradas Escrituras enseñan lo importante que es tener paciencia y esperar en Dios, cuando Él ha mostrado alguna visión o promesa que se va a cumplir en la vida de las personas. Eso quiere decir que se aproxima en el futuro, pero en el que no se sabe el tiempo específico, y es por ello que se debe tener paciencia.

    Y se puede ver como el profeta Habacuc tuvo que vivir esa incertidumbre, que muchas veces las personas sienten cuando Dios ha mostrado una visión y a veces sienten que el Señor no ha intervenido, y ante eso esto fue lo que sucedió con este profeta:

    “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará” (Habacuc 2:2-3)

    Dicha visión que se daba en la vida de Habacuc sentía que era tardía, pues pasaba el tiempo y no ocurría nada, sentía que Dios no respondía y es por eso que de forma continua levantaba queja adelante de Dios, situación que hablaba de su poca paciencia ante lo que Dios le había mostrado por eso le habló que si lo haría

    “¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? (Habacuc 1:2)

    Del mismo modo, en que el profeta Habacuc se quejaba, eso ocurre muchas veces en los creyentes quienes ante la tardanza del cumplimiento de la visión que Dios les ha dado se quejan, y es por eso que la Biblia enseña a esperar en Dios en confiar en ser fieles y no desmayar, ante lo que Él ha prometido, pues eso será cumplido conforme a la voluntad y el tiempo estimado por Dios.

    “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19)

    Esto quiere decir que en Dios no existe la demora y su tiempo es perfecto, lo que Él ha dicho lo cumplirá, ya que Él no miente, siempre es fiel para con todos sus hijos solo es importante afirmar la fe en Él y no dejar que mengue su confianza ante lo prometido.

    “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2da. Pedro 3:9)

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    Comprender el Tiempo de una Visión de Dios

    Cuando Dios muestra en visión una cosa hay un factor determinante en ellos y es el tiempo que se llevará dicha promesa o visión, es por ello que todos los creyentes deben considerar eso para no desesperarse, ni desanimarse, ni mucho menos darse por vencido o dejar de creer en Dios.

    Es importante comprender varias razones que deben ser analizadas y meditadas por todos los creyentes, para comprender el tiempo del cumplimiento de una visión de Dios:

    1. Cuando Dios da una visión no se alcanza de un día para otro, sino que pasa un tiempo determinado donde nace, se madura, crece y da el fruto establecido, es decir se debe transcurrir unas etapas y procesos para poder verla desarrollar, ya que en muchas ocasiones pueden pasar meses y hasta años, para verla cumplida.
    2. La visión dada por Dios es algo que un ser humano por si solo no puede obtener, ya que se entiende que es una "visión de Dios" y se necesita la intervención divina para poderla lograr, es por ello que Dios le hace un recordatorio a Habacuc con respecto a dicha visión que Él le había dado, y es por eso que le pidió que le escribiera y esperará con paciencia el momento en que la vería cumplida.

    “El Señor me contestó: “Escribe en tablas de barro lo que te voy a mostrar, de modo que pueda leerse de corrido. Aún no ha llegado el momento de que esta visión se cumpla; pero no dejará de cumplirse. Tú espera, aunque parezca tardar, pues llegará en el momento preciso” (Habacuc 2:2-3)

    Cuando Dios habla de que la visión debe leerse y ser conocida es que deben caminar conforme a esa promesa que Él ha dado, y saber hacia dónde se está dirigiendo, ya que esta será, paulatinamente, edificada y desarrollada en la fe y paciencia del creyente.

    • “Bueno es el SEÑOR con quienes en él confían, con todos los que lo buscan. Bueno es esperar calladamente a que el Señor venga a salvarnos” (Lamentaciones 3:25-26)
    • “Perseverar con paciencia es lo que necesitan ahora para seguir haciendo la voluntad de Dios. Entonces recibirán todo lo que él ha prometido” (Hebreos 10:36)
    • “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía” (Santiago 5:7)

    Cómo saber si la Visión es de Dios

    Cómo saber si la Visión es de Dios

    Quizá algunos se preguntarán cómo saber si la visión es de Dios, pues hay algunas características que se pueden dar al momento de recibir una visión que viene del cielo.

    • La visión es tan grande y difícil de alcanzar que necesitará del poder de Dios para poder obtenerla, y es en ese momento cuando se activa la fe, en moverse de lo ordinario a lo extraordinario en la que está dirigida esa visión.
    • La visión permanece en el corazón de la persona, pues cuando los reciben queda incrustada en el corazón, y permanece cada día creciendo en verla cumplida, es como una semilla de fe que se activa en el corazón y mente del creyente.
    • La visión no desaparece sino que permanece en el tiempo, es decir que en el corazón del creyente siempre estará presente, y se trabaja en función para ver cumplida esa promesa que Dios ha entregado.
    • La visión alcanza una revelación de la fe, ya que es el que impulsa en vencer la condición en que puede estar la vida espiritual, pues mantener la fe en acción y desarrollar el carácter permitirá que su fe permita ver fortalecida esa visión que Dios ha determinado.

    Qué se necesita para poder esperar la Visión de Dios

    Para poder esperar la visión de Dios se necesitan varias cosas, que el creyente debe desarrollar en pro de ver dicha señal del cielo, y son las siguientes:

    • La principal característica que debe tener una persona para poder esperar la visión de Dios es tener fe, ya que esa es la experiencia que tendrá la persona de poder oponerse al desánimo o a la tardanza del cumplimiento, y dará como resultado crecer espiritualmente, y madurar en los aspectos que estén débiles.
    • Otra característica que debe tener el creyente para proseguir y ver cumplida la visión es la paciencia, ya que esa constancia y firmeza,  prolongará la actitud correcta frente al tiempo o las circunstancias que puedan estar viviendo alrededor del propósito de la visión de Dios.

    “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna” (Santiago 1:2-4)

    También puedes leer Frase Dios No Es Hombre Para Que Mienta Números 23:19 

    Para finalizar se puede decir que cuando Dios habla en el libro de Habacuc sobre que "Aunque la visión tardará aún por un tiempo" Dios quiere que desarrolles la fe, la paciencia, el dominio propio, y pueda ser tangible el fruto del Espíritu, para ver cumplida esa visión o promesa que Él te entregado, de modo que es la oportunidad de ver como el poder de Dios se manifiesta en medio de las circunstancias, para bendición de sus hijos.

    “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos” (2da. Corintios 4:7-9)

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