La Parábola De Los Dos Deudores - Análisis E Importancia

La Parábola de los Dos Deudores es una enseñanza dada por Jesús a todos sus discípulos, para mostrarles lo importante que era el perdonar con todo el corazón y tener misericordia a su semejante, ya que muchos de ellos aún tenían en sus corazones residuos de falta de perdón.

Es por ello, que Jesús habla no solo a los discípulos sino a toda la humanidad, para que vean con compasión, piedad, bondad a las personas que están a su alrededor, y perdonar con todo el corazón, ya que al no hacerlo no podrían tener ese perdón del Padre Celestial.

Índice

    La Parábola de los Dos Deudores

    La Parábola de los Dos Deudores

    Está parábola surge como respuesta sustancial a lo que Jesús le respondió a Pedro, quien le preguntó cuántas veces debía perdonar a la persona que le hiciera algún daño, ante eso Él le respondió que debía hacerlo hasta siete veces siete.

    “Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete” (Mateo 18:21-22)

    Estos urge porque Pedro era una persona que no tenía paciencia y era temperamental ante las situaciones que podían suceder a su alrededor. Es por ello que Jesús de una forma sabia tomó este momento para narrar una historia donde reflejan el valor de saber perdonar, y la misericordia que debe tener una persona que quiera recibirá el perdón de Dios. Y es por eso que narró la siguiente parábola:

    “Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.

    Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.

    Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.

    Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas” (Mateo 18:23-35)

    Análisis de la Parábola de los Dos Deudores

    De esta parábola surgen varias cosas que son pertinentes detallar, a continuación presentamos cada una de ellas:

    El Rey es Dios

    En el aspecto espiritual el rey que habla la parábola es el mismo Dios, quien tiene todo el poder y bonanza económica sin medida, y ese siervo negligente son las personas que de forma irresponsable cada día pecan delante de Dios conviertiendose en esos deudores.

    Existía una Gran Deuda

    La parábola inicia hablando que un rey empezó a sacar cuentas de los prestamos que les tenía a sus siervos, y se halló uno que le debía diez mil talentos, nótese algo aquí en ese tiempo un talento representaba entre 25 y 30 kilos de oro, y apenas se ganaban un denario diario por su trabajo, esto quiere decir que pasarían muchos años para que pudiera cancelar esa deuda.

    Una gran Deuda

    Ante esto surge una pregunta valida ¿Cómo este siervo pudo acumular una deuda tan grande? se puede decir que no le dio importancia en el tiempo, de modo que fue acumulando por muchos años, a tal punto que llegó a esa cantidad imposible de pagar.

    Sin embargo, esta parábola no se refiere a las deudas terrenales que en muchas ocasiones las personas pueden pagar, Jesús se está refiriendo a la deuda del alma, que no tiene precio. Y es por ello que Jesús narra esta enseñanza, alertando a todos sobre como el alma no se puede pagar así tengan todo el dinero del mundo.

    “Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”  (Mateo 16:26)

    Jesús quería mostrar que la humanidad tenía una deuda imposible de pagar a Dios, y es solo a través de Él que se pudo saldar, a través del sacrificio en la cruz, donde esa deuda pudo ser pagada, pagándolo todo a favor de los deudores: la humanidad.

    El Deudor

    Este deudor era un siervo del rey, quien acumuló una deuda producto de su irresponsabilidad y desinterés, ya que no le daba importancia al rey, hasta el momento que lo llamó a cobrarle la deuda acumulada.

    Del mismo modo, ocurría con la humanidad que estaba sumergida en el pecado, a tal punto que el apóstol Pablo describe la lucha diaria del creyente en Dios.

    “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne,

    no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí”  (Romanos 7:15-21)

    Esto describe que solo por medio de Jesús se puede tener libertad en las personas, que es el camino para no dejarse dominar del pecado, es una evidencia en que el ser humano vive en una lucha como.dice Pablo “lo que no quiero hacer eso hago” eso hace que todos se conviertan en deudores, pero que han sido redimidos por Jesús.

    Forma del Pago de la Deuda

    Este rey estaba muy impaciente en el pago por la deuda, al punto que le dio una orden para que pudiera cancelarla lo más pronto posible y fue lo siguiente:

    “A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda” 

    Podría decirse que era un castigo duro, pues serían vendidos como esclavos a él y a su familia, pero no era tan cruel, ya que pudo enviarlo a la hoguera o decapitarlo, y aún tubo misericordia en dejarlo vivo. Ante eso este hombre pidió tiempo para pagarlo, algo que el rey sabía que era imposible.

    El Siervo recibió el Perdón del Rey

    El Siervo recibió el Perdón del Rey

    La parábola sigue narrando que el siervo se sintió acorralado, por lo que se postró ante el rey y comenzó a suplicar, explicándole que no contaba con los medios para poder cancelar la deuda, y que tuviera misericordia de su vida, que no lo vendiera, que tuviera paciencia con él.

    “Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo”

    Este siervo insistía delante del rey, mostrando reverencia delante de él, situación que conmovió el corazón del rey quien le perdonó la deuda que tenía con él.

    “El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda”

    Esta situación evidencia que la salvación es imposible de pagar, y solo se puede obtener al estar a los pies del Señor, quien por medio de su sangre derramada en la cruz del Calvario, se puede ser salvos cumpliéndose la palabra de Dios que dice lo que es imposible para el hombre para Dios es posible.

    La Falta de Perdón del Siervo

    La Falta de Perdón del Siervo

    Luego de recibir el perdón por parte del rey este siervo se consiguió con un consiervo, quien le debía unos denarios, le exigió el pago de la deuda, olvidándose de la bondad y el perdón recibido por parte del rey.

    “Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.”

    Esta deuda era pequeña en comparación con la deuda que tenía con el rey, y no actúo con misericordia como la tuvieron con él, sino que actuó de forma dura, y malvada ante la suplica de este hombre que le suplicaba le diera más tiempo para pagarle la deuda.

    “Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho”

    Esta situación produjo que todos en el reino conocieran la mala acción de este siervo, quien no actuó de la forma correcta, por lo que el rey lo mandó a llamar y le dijo lo siguiente

    “Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?”

    Se puede ver como este hombre de una forma rápida olvidó el perdón que había recibido por parte del rey, y eso ocurre en muchas ocasiones a los creyente, quienes no perdonan a aquello que le han faltado sino que les guardan rencor, apartándose de la misericordia con la que Dios le ha perdonado.

    La Importancia de Perdonar

    La Importancia de Perdonar

    Esta parábola termina con un llamado a la misericordia y al perdón, aseverando a que todos deben tener un corazón perdonador, esto quiere decir que siempre deben estar dispuesto a perdonar a aquellos que los ofenden, pues de la misma forma recibirían el perdón de Dios.

    “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas”

    En ese sentido, el rey de la parábola molesto por la falta de misericordia de este siervo se lo entregó a los verdugos, hasta que pagara todo lo que le debía, esto se refiere al castigo más severo que puede recibir una persona y es el castigo de una eternidad de dolor y sufrimiento en el infierno.

    Es por ello, que la enseñanza busca a que se aprenda a perdonar de la misma manera que lo hace el Padre Celestial. Es actuar con bondad, mansedumbre, misericordia y hacerlo de todo corazón, no es perdonar solamente, es hacerlo de forma genuina porque cuando no se perdona de forma limpia, empieza a germinar raíces de amargura que lo llevan a la condenación del alma.

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    Para finalizar se puede decir que la parábola de los dos deudores es la muestra de un perdón genuino por parte de Dios hacia la humanidad, pero también es la enseñanza a que todos los que son perdonados deben mostrar amor y misericordia a sus semejantes a quienes deben perdonar por cualquier daño, de la misma forma en que Dios lo hace de forma diaria.

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