Parábolas Sobre El Reino De Dios

Las Parábolas sobre el Reino de Dios fueron enseñanzas dadas por Jesús a todos sus seguidores, y con las que Él manifestaba el significado de lo que Dios haría en la vida de las personas a quienes se les revelaría la llegada del reino de los cielos.

Cada una de estas enseñanzas dadas por Jesús tienen mensajes para el crecimiento y madurez personal, que aun en este tiempo funcionan para todos aquellos creyentes en Dios, quienes deben escudriñar estos mensajes que Jesús trajo a la tierra directo del cielo.

Índice

    Una Parábola

    Las Parábolas sobre el Reino de Dios

    Cuando se escudriñan las Sagradas Escrituras se puede ver como la palabra parábola aparece en 36 oportunidades en los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, en el que se refieren a esas siete parábolas que Jesús habla sobre el reino de Dios.

    Asimismo, este tipo de enseñanzas se conocen como la narración de un acontecimiento en el que se incluye una enseñanza moral, es por ello que Jesús utilizó este tipo de forma narrativa para emplear verdades espirituales, que se pudiesen enlazar con historias cotidianas para sus oyentes.

    A través de cada una de ellas Jesús utilizó objetos comunes e hizo comparaciones con cosas muy conocidas por todos los oyentes, ya que era la oportunidad de poder guardar una enseñanza, y aprender cada una de las lecciones de vida para crecer espiritualmente sobre el reino de los cielos.

    En esa revisión de cada una de estas siete parábolas cada una de ellas permite en conjunto describir la historia de la iglesia desde el principio y su final, ya que Jesús fue quien inició la iglesia a través de su ministerio ya que él sembró la palabra a través de su recorrido en cada una de las localidades que pudo visitar y que pudo expandirse con sus discípulos.

    Las Parábolas sobre el Reino de Dios

    La Sagradas Escrituras explica que Jesús buscando la forma de enseñar a todos sus oyentes utilizó las parábolas, para tomar elementos y situaciones que podían crear empatía entre aquellos oyentes, y así dar a conocer el Reino de los Cielos. A continuación conoceremos cuáles fueron esas parábolas dadas por Jesús.

    1. La Parábola del Sembrador

    En la Biblia se encuentra la primera parábola dada por Jesús, y es la del Sembrador donde Jesús explica cómo Él se convierte en ese sembrador, quien entrega esa buena semilla que es la palabra de Dios, y es sembrada en un campo amplio que es toda la tierra, y trae cuatro resultados o cuatro tipos de oyentes.

    “Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

    Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

    Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga” (Mateo 13:3-8)

    Esos oyentes que hablan esta parábola son aquellos que la semilla cayó en el camino y luego fue comido por las aves, la otra que cayó en el camino muy distante pero la tierra no era fértil, es como esa persona que luego de recibir la palabra no escudriña las Escrituras.

    Del mismo modo, están aquellos que reciben la palabra y empiezan a asistir a la iglesia pero al querer satisfacer esas sus deseos carnales dejan de continuar en su búsqueda de Dios. Y por último aquellos que reciben esa semilla o palabra y dan el fruto necesario para ser guiados por Dios, hasta cumplir su propósito en la tierra. Por eso Jesús dijo en otro lugar que los frutos hablarían del creyente:

    “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.  Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.  Así que, por sus frutos los conoceréis.”  (Mateo 7:16-20)

    2. La Parábola del Trigo y la Cizaña

    A través de esta parábola Jesús enseña cómo se siembra una semilla que es la Palabra de Dios, pero el enemigo se quiere meter en ella y empieza a sembrar odio, mentiras, discordia y divisiones que viene a perjudicar en el crecimiento del verdadero creyente en Dios.

    Todo esto se refiere a que al mismo tiempo en que crece el trigo y la cizaña será levantada, pero el trigo prevalecerá porque es edificado en Cristo Jesús, haciendo evidente que esa cizaña levantada por el enemigo no se mantendrá de pie ante el Reino de Dios.

    “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

    Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

    El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

    Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero” (Mateo 14:24-30)

    3. La Parábola de la Semilla de Mostaza

    A través de esta parábola se hace evidente cómo se iniciaba la iglesia y de cómo la fe de una persona al ser sustentada en la roca que es Cristo Jesús, podría dar un arbol con grandes frutos.

    Es por ello que se puede decir que a través de esta semilla de mostaza se convierte en un gran árbol, es decir que la iglesia nacería y se expandirán por todo el mundo, a través de la palabra dada por Jesús que se multiplicó a través de cada uno de sus discípulos.

    “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas” (Mateo 13:31-32)

    Las Parábolas

    4. La Parábola de la Levadura

    La parábola de la levadura se viene a deducir como no se puede subestimar el potencial de algo pequeño, ya que se hace una similitud sobre cómo el reino de los cielos al llegar a un lugar produce crecimiento y transformación, así como lo hace la levadura que que agranda la masa.

    Es una metáfora sobre cómo el Espíritu Santo empieza a obrar en la vida del creyente, trayendo una gran transformación desde adentro hacia afuera, activando los dones espirituales y ver tangible el fruto del Espíritu, y así poder ver los cambios sustanciales en la vida de una persona.

    “Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado” (Mateo 13:33)

    5. La Parábola del Tesoro Escondido

    Esta parábola se refiere a que cuando una persona se encuentra con el reino de los cielos en su vida deja a un lado todo aquello que lo desvía de su propósito delante de Dios, y se desprende de aquellas cosas que son estorbo para poder tener esas bendiciones que Dios promete a sus hijos.

    Esto se refiere a que ese tesoro está escondido en un campo que en este caso viene a ser el mundo, y ese tesoro se está refiriendo a esa luz que es la palabra y enseñanza de Dios, pero muchos no la encuentran porque prefieren seguir la rutina del pecado que es común en el mundo.

    “Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo” (Mateo 13:44)

    6. La Parábola de la Perla de Gran Precio

    La parábola de la perla de gran precio es la evidencia de cómo un mercader está buscando una perla preciosa, y al encontrarla vende todo lo que tiene para obtenerla, pues ve en ella la oportunidad de obtener todo lo que desea.

    Esta parábola es un símil de lo que ocurre cuando una persona conoce el reino de los cielos, y esto lo tiene al recibir una palabra que le revela la salvación eterna, y al entender ese mensaje decide tenerla, y decide dejar todo aquello que puede ser impedimento en tener ese gran regalo tan valioso como es una eternidad delante de Dios.

    “También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró” (Mateo 13:45-46)

    7. La Parábola de la Red

    Esta última parábola se está refiriendo a cómo será el fin de los tiempos, ya que Jesús en ella está ordenando que la iglesia debe lanzar la red en el mar y recoger todos los peces que puedas, y Dios en ese caminar transformará las vidas de las personas, para luego apartar aquellos que serán aprobados.

    En esta enseñanza se ve cómo serán recogidos todos esos buenos peces que viene a representar a esa iglesia que está limpia, sin mancha y que podrá llegar a la eternidad con el Padre Celestial. Luego de ello están esos peces malos que son recogidos y serán juzgados por el Señor, y que tendrá un destino eterno en el infierno.

    “Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13:47-50)

    Como se pudo ver las Parábolas sobre el Reino de Dios son las enseñanzas dadas por Jesús para manifestar lo que Dios haría en la vida de las personas, es la demostración tangible del poder del cielo manifestado en la transformación de las vidas que se entregan a Él.

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