Consecuencias Del Pecado En La Humanidad

Las consecuencias del Pecado en la humanidad llegaron desde la desobediencia de Adán, quien incumple el mandato de Dios, situación que afectó a todos los hombres, separándolos de la presencia de Dios, y ser atados a la condenación del infierno.

Sin embargo, a través del sacrificio en la cruz de Jesús permitió que los pecados fuesen perdonados al hombre, quienes al arrepentirse pueden obtener esa salvación eterna, mientras que aquel "que encubre sus pecados no prosperará", trayendo consecuencias en la vida de los que no se arrepienten de sus malos pasos.

Índice

    El Pecado

    Consecuencias del Pecado en la Humanidad

    Cuando se habla del pecado esto proviene de la palabra hebrea "Jattath" que significa no alcanzar la meta o errar en el blanco. Es por ello, que el pecado rompió la comunión que tenía el hombre con Dios, siendo ocasionado por la desobediencia de Adán y Eva, es por ese motivo que la humanidad tiene la naturaleza pecaminosa.

    De este modo, el pecado se presenta en las personas de forma deleitosa, y llega para producir un placer de forma temporal, que trae consigo consecuencias que pueden culminar en tragedia para sus vidas, al incumplir los mandatos que se encuentran en las Sagradas Escrituras:

    “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:19-21)

    En este sentido la Palabra de Dios viene a enseñar que a través del pecado las personas serán destituidas del reino de los cielos, ya que hay normas que deben cumplirse para entrar al reino prometido, y al incumplirse estas normativas y no arrepentirse de ello, recibirá las consecuencias de esa falta.

    “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1ra. Corintios 6:9-10)

    Asimismo, existen varias citas bíblicas que muestran lo que Dios aborrece, y están destinadas en que la humanidad obedezca, y evitar infringirlas, ya que eso producirá la condenación eterna, que es el resultado del que practique el pecado.

    “Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, El corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos” (Proverbios 6:16-19)

    “Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira” (Apocalipsis 22:15)

    Consecuencias del Pecado en la Humanidad

    Consecuencias del Pecado en la Humanidad

    Después de la falta cometida por Adán produjo que la humanidad estuviese condenada a sufrir las consecuencias que conlleva el pecado, destacándose las siguientes:

    El Pecado produce la Muerte

    Cuando una persona tiene como estilo de vida el pecado traerá consigo la destrucción de la vida espiritual, ya que las obras carnales conlleva a la perdición de las almas, pues no permite que el Espíritu Santo gobierne su vida, trayendo además la ceguera espiritual que lo encadena, lo oprime y le que trae la muerte espiritual.

    “Porque la paga del pecado es muerte…” (Romanos 6:23)

    Es por ello, que cuando no se permite al Espíritu Santo obrar en las personas, trae consigo la maldición a su vida espiritual, produciendo un conflicto interno que trae consigo la separación a todo lo que viene de Dios, acercándolo a la condenación eterna.

    El Pecado aleja a la humanidad de Dios

    De la misma forma que sucedió con Adán y Eva cuando pecaron, y fueron separados de Dios, es lo mismo que ocurre con las personas que practican el pecado en su vid, ya que demuestran no estar alineados al mandato celestial.

    “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)

    Es por ello, que cuando se comete pecado le está diciendo a Dios que no le interesa su reino, ni su salvación, prefiriendo las cosas del mundo, trayendo consigo la separación de Dios en su vida, pues no se acerca a Él para ser instruido, sino que se aleja cada vez de su presencia.

    “Oh almas adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4)

    El Pecado trae destrucción a la humanidad

    Otra consecuencia del pecado es que la persona se está destruyendo a sí misma, trayendo el cumplimiento de la ley de la siembra y la cosecha, esto quiere decir que al sembrar en su vida el pecado traerá consigo la destrucción en su vida, produciendo sufrimiento y fracaso, alejando el verdadero propósito divino en la vida de la persona.

    “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gálatas 6:7-8)

    De este modo, se debe decir que al cometer cualquier tipo de pecado provocará en las personas conductas pecaminosas que los alejará de Dios, produciendo la destrucción en sus vidas vida, trayendo consigo la muerte espiritual que habla las Sagradas Escrituras:

    “El alma que pecare, esa morirá”(Ezequiel 18:20)

    Consecuencias del Pecado en la Humanidad

    El Pecado trae esclavitud a la Humanidad

    Al cometer pecado una persona se convertirá en esclavo de la acción que hizo, ya que le da el derecho legal a que esa acción domine su vida, dejando que los espíritus malignos lo aten a cadenas espirituales que lo llevan a la perdición de su alma.

    “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34)

    En este sentido, la humanidad no tiene la capacidad de romper las cadenas que los atan al pecado, ya que eso solo lo puede lograr el poder de Dios, que se manifiesta a través del sacrificio hecho en la cruz por Jesús, permitiendo la liberación de las almas que eran oprimidas.

    “¿No sabéis que cuando os presentáis a alguno como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para la justicia?” (Romanos 6:16)

    El Pecado trae la condenación eterna

    Cuando una persona tiene un estilo de vida donde el pecado es su acompañante, y deja a un lado los mandatos de Dios, satisfaciendo los deseos carnales, traerá la condenación eterna al infierno, ya que al no haber arrepentimiento estará en el grupo que tendrá un sufrimiento eterno.

    “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1ra. Corintios 6:9-10)

    El Pecado produce el dolor en el alma

    A través del pecado una persona se encuentra atada, ya que al no confesar los errores y pecados cometidos delante de Dios no podrá tener esa liberación de su alma, y de esa forma se sentirá agobiada y pérdida, ya que tendrá una vida sin propósito.

    “Mientras callé mi pecado, mi cuerpo se consumió con mi gemir durante todo el día. Porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; mi vitalidad se desvanecía con el calor del verano. Te manifesté mi pecado, y no encubrí mi iniquidad” (Salmos 32:3-5)

    El Pecado trae tristeza a Dios

    El pecado es la forma en que una persona le muestra a Dios que no tiene autoridad en su vida, es desconocer sus mandatos y preceptos, es dejarse dirigir por su propia voluntad dejando a un lado a Dios, ya que no tendrá fe en Él, "todo lo que no proviene de fe, es pecado" (Romanos 14:24)

    “Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, por el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30)

    El Pecado se multiplica

    Cuando una persona permite que el pecado sea parte de su vida, eso traerá la multiplicación de actos que deshonran la vida de Dios, ya que su mente estará corrompida, será atado y encadenado a esos malos actos que gobernarán sus pasos.

    “¡Ay de los hijos rebeldes declara el Señor que ejecutan planes, pero no los míos, y hacen alianza, pero no según mi Espíritu, para añadir pecado sobre pecado!” (Isaías 30:1)

    De que forma vencer el Pecado

    Consecuencias del Pecado en la Humanidad

    Dios desea que la humanidad llegue a un arrepentimiento genuino, y de esa forma no sufrir la condenación eterna en el infierno, ya que hay diversidad de consecuencias que produce el pecado, pero la principal es que se pierde la salvación eterna.

    “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23)

    Por medio del sacrificio hecho en la cruz permitirá a que toda la humanidad pueda ser libre de pecado, trayendo consigo la liberación de las almas, rompiendo las cadenas que llegaron a su vida producto del pecado, de tal modo que al declarar a Jesús como su Salvador, reconocerá el poder liberador que solo se consigue con Él.

    “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz; y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos ellos en la cruz” (Colosenses 2:13-15)

    En este sentido, Dios muestra su gran amor a toda la humanidad al enviar a Jesús para morir por todos los pecadores, y darle una segunda oportunidad a su creación para acercarse al trono de la gracia, con quien puede recibir el regalo de la salvación.

    “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12)

    “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1ra. Pedro 2:24)

    Es por ello que Dios logró que toda la humanidad pudiese acercarse a Él, pues no rechaza a los pecadores que se arrepienten, sino que los recibe con los brazos abiertos, limpiándolos de todo inmundicia que los separaba de Él, pues no rechaza un corazón contrito y humillado que deja atrás el pecado para cumplir su voluntad.

    “Pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1ra. Juan 1:9)

    “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1ra. Timoteo 2:3-5)

    Asimismo, cuando la persona confiesa sus pecados y se aparta de ellos permitirá que el Espíritu Santo pueda renovar su mente, rompiendo las cadenas de la vieja naturaleza, llevándolo al entendimiento de las Sagradas Escrituras que le infundirá la enseñanza del Padre Celestial.

    “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2)

    Para finalizar se puede decir que Dios le ha dado a la humanidad la solución para vencer el pecado, y es por medio de Jesucristo, quien en una cruz rompió las cadenas de opresión a las almas y les ha dado la herencia de la vida eterna en su presencia.

    “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2da. Corintios 5:21)

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