La Fe En Dios. Que Es Y Cómo Crecer En Ella

La fe en Dios es la afirmación que Él es real en la vida del creyente, y es por medio de su poder que se podrá conceder cada una de las peticiones más profundas de los corazones, de quienes se acercan a Él con amor y fe.

La fe se conoce como la virtud que tiene una persona en creer en algo, y es la base fundamental de la vida cristiana que que está directamente en la certeza de que Dios está presente, y hará conforme a su voluntad.

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    La Fe en Dios

    La Fe en Dios

    Al hablar de la fe se puede conseguir muchos conceptos que la definen como el conjunto de creencias que puede tener una persona, o sobre la confianza o un buen concepto que puede tener una persona hacia una situación.

    Mientras que en la vida cristiana es considerada como la virtud que afirma la existencia de Dios, y la Biblia enseña de forma directa el concepto de este término tan empleado:

    “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:1-3)

    Es importante analizar algunas palabras que el apóstol Pablo dice al dar el concepto de la fe, y para ello se detallarán a continuación:

    Certeza

    Este término se refiere a la seguridad que tiene una persona sobre alguna verdad, siendo una palabra de origen hebreo que es "aken", y es utilizada para aseverar algo con énfasis, que está determinado en confianza absoluta, por lo que la base de toda la certeza está determinada en lo escrito en la Biblia, viendo las promesas de Dios.

    Espera

    Cuando habla de la espera es mantener la esperanza de conseguir lo que se desea, estar a la expectativa de creer algo que sucederá, y de forma especial si es favorable, en este sentido es estar quieto en un lugar esperando a que suceda algo.

    Esto se relaciona, directamente, a las promesas de Dios en la vida de una persona, quien pone la confianza en Él, y en paz tendrán la tranquilidad y seguridad que verá cumplido todo lo que Él ha prometido.

    Convicción

    Está relacionada con tener la certeza y aceptación de algo, esto proviene del interior de una persona convirtiéndose en esa sensación de seguridad absoluta sobre alguna situación o persona, es creer sin dudar.

    Cuando se logra tener convicción de una persona sobre algo o alguien se desarrolla a través de la conjunción de varios elementos como las experiencias y esa relación que han tenido.

    En este sentido, la Biblia enseña a que esa convicción se debe desarrollar en el creyente, y estar convencido del poder de Dios buscando conocerlo a diario, para tener esa identidad de hijo que ama con el corazón a su padre.

    Buen Testimonio

    Cuando habla sobre el buen testimonio que tuvieron en el pasado estos hombres, está refiriendo que al desarrollar el vínculo de la fe es declarar la veracidad de un hecho para lo cual se deben hacen demostraciones, implicando que es testigo de lo que proclama.

    Ese buen testimonio no está limitado a la declaración oral, sino en sus acciones, en su conducta, ya que esa es la prueba y evidencia de la relación con Dios, permitiendo que pueda demostrar lo tangible que es en su vida la presencia de Dios.

    Por la Palabra fue hecho

    Esto habla que en el poder de la declaración oral se obtiene el resultado de esa certeza de algo que desea, de este modo Dios cuando creó todas las cosas lo hizo con esa convicción y certeza de tener lo que en su mente quería hacer.

    “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

    Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creados. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

    Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda la planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer” (Génesis 1:26-29)

    Esta cita bíblica hace referencia que Dios por medio de la Palabra creó al hombre a su imagen y semejanza, eso quiere decir que Dios desea que su creación pueda creer con su corazón, para ver tangible los anhelos que tengan de la misma forma que Él lo tuvo.

    Cómo hacer crecer la Fe

    La Fe en Dios

    Para poder desarrollar la fe una persona debe tener esa relación directa con la fuente del poder en quien cree, es decir en Dios, estableciendo su absoluta confianza. De este modo la Biblia enseña de que forma poder obtener esa inyección de convicción en Dios.

    “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17)

    En este sentido las personas deben buscar a diario la presencia de Dios, leyendo su palabra, meditando en ella, pidiéndole al Espíritu Santo que sea revelándole la verdad de quien es Dios, y de esa forma fortalecer su relación con el creador de todas las cosas.

    “Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería” (Lucas 17:5-6)

    Con este versículo donde los discípulos le pedían a Jesús que le aumentara la fe Él le respondió que con una pequeña porción de un grano pequeño podrían obtener todo lo que desean, eso quiere decir que no es el tamaño, es la convicción con la que cada persona ve al Dios creador, para recibir esa bendición.

    “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:6)

    Es mantener la convicción de que Dios es real, sin dudar a lo que está pidiendo, convencido que el Padre Celestial en su perfecta voluntad podrá determinar el tiempo y de esa forma recibir lo que anhela en su corazón.

    “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6)

    Es que cada día la relación con Dios se fortalezca, de tal manera que la duda no llegue a su mente, permitiendo cumplir el propósito de Dios en su vida, al tener el conocimiento pleno, que lo llevará a la unidad perfecta con Dios, como lo dice su palabra en Efesios:

    “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13)

    La Fe en Dios cambia las vidas

    La Fe en Dios

    Jesús vino a la tierra a mostrar el poder de Dios a través de los milagros y hazañas, que pudieron ser vistos por los incrédulos, y de esa forma cambió las vidas de los que no creían en Él, y aumentar la fe de los que si confiaban en su poder.

    “Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: !!Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!

    Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.

    Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿Dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado” (Lucas 17:5:11-19)

    Este pasaje habla sobre de como un grupo de leprosos que en esa época eran rechazados, y no se les permitía estar en actividades de la vida diaria pudieron recibir sanidad por parte del poder de Dios que emanaba Jesús.

    Esto quiere decir que la fe no es definida por el estatus social, o aún por el conocimiento que pueda tener una persona, si no está vinculado en el anhelo de un corazón que, verdaderamente, reconoce la majestad y el poder de Dios.

    “Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.

    Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: !!Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: !!Hijo de David, ten misericordia de mí!

    Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.

    Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Marcos 10:46-52)

    En cada uno de estos ejemplos que se presentaron, anteriormente, fueron personas que habían escuchado de Jesús y se acercaron pidiendo que Él los tocará, y recibir el milagro de sanidad.

    Sin embargo, en la Biblia se encuentra una historia donde Jesús no se acercó a la persona que necesitaba sanidad, sino que fue ella quien con convicción dijo que tocaría la fuente de la sanidad.

    “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

    cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

    Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.

    Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote” (Marcos 5:25-34)

    Este ejemplo permite ver como la convicción de esa mujer y su fe inquebrantable a Dios, la movió en acción, para poder recibir esa sanidad que tanto anhelaba, ya que con la declaración de la palabra que al tocarlo recibiría sanidad, lo obtuvo por su fe.

    Tener la Fe en Dios como la de un niño

    La Fe en Dios
    Es con la fe que pueden recibir las bendiciones de Dios, quien construirá en cada vida lo que Él ha prometido, y de esa forma tener tangible lo que ha pensado o soñado.

    Es por ese motivo que Dios quiere que todos sus hijos sean como un niño, ya que el niño no cuestiona las cosas, sino que él las cree con su corazón, así podrán entrar al reino de los cielos

    “De cierto os digo, que el que no recibió el reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Marcos 10:15)

    Dios quiere que las personas sean como un niño al que tiene un padre que le ha prometido algo, en quien confía plenamente en todo lo que él le ha dicho, de tal manera que no duda, sino que su corazón espera el anhelado regalo que él ha prometido.

    Es esa relación que Dios quiere que se desarrolle entre los creyentes de forma diaria, que lo busquen a diario a través de la oración, del conocimiento de las Sagradas Escrituras, y fortalecer su fe en que Dios obrará en su vida para traerle bendición.

    Para finalizar, se puede decir que la fe en Dios es esa relación de confianza plena que es desarrollada en las personas, cuando crean un altar de adoración y alabanza en su nombre, y dejan que sus vida sean dirigidas por el Señor.

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