Oraciones Poderosas De La Biblia

Existen muchas Oraciones Poderosas de la Biblia, que vienen a ser los ejemplos perfectos para todos los creyentes que están iniciando en la oración, y quieren elevar sus plegarias a Dios. En la Biblia se pueden conseguir estas oraciones que fueron realizadas en momentos de dificultad, y en momentos de gratitud pero ante todas recibieron respuesta de parte de Dios, por lo que en la Biblia enseña que ante cualquier situación que vivan la oración es la mejor herramienta.

“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7)

En este sentido, en la Biblia se consiguen oraciones cortas y otras largas hechas por personajes muy importantes dentro de la Biblia, entre las que se pueden mencionar como las hechas por el rey David y hasta el mismo Jesús quién elevó una oración a Dios, antes de ser sacrificado en un madero por la humanidad.

Índice

    Oraciones Poderosas de la Biblia

    Oraciones Poderosas de la Biblia

    Cuando se inicia el estudio de la Biblia se pueden conseguir una diversidad de oraciones poderosas en el que se muestran estos personajes conectados con Dios, y de la misma forma se consiguen muchos versículos que hacen referencia a la importancia de la oración en la vida del creyente.

    “Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias” (Colosenses 4:2)

    De esa misma forma, toda persona debe acercarse a Dios, ya que la oración es la herramienta esencial de comunicación que tiene el creyente con el Padre Celestial, y es un mandato el tener esa comunicación con el Creador, ya que por medio de la oración podrán recibir la revelación divina y la respuesta a cada una de sus peticiones.

    A continuación se presentarán algunas de las oraciones poderosas que se pueden conseguir en la Biblia.

    Oraciones Poderosas de la Biblia

    La Oración Modelo
    “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén” (Mateo 6:9-13)

    Esta oración surge cuando los discípulos le piden a Jesús que los enseñara a orar, entonces Él establece este modelo de oración, en el que la segmenta en varias etapas en su composición, siendo la más importante en comprender la voluntad del Padre en la vida del creyente.

    Oraciones Poderosas de la Biblia

     

    Oración de Jabes
    “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: !! Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estaba conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió” (1ra.Crónicas 4:10)

    Esta oración hecha por Jabes es la muestra fehaciente de como debe cualquier persona acercarse a Dios, ya que es una oración corta, muy sutil, pero con mucha humildad, y de una persona con gran convicción en que Dios lo escucha, por eso es un gran ejemplo de fe al elevar una oración a Dios.

    Oraciones Poderosas de la Biblia

    Oración de Ana
    “ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza” (1ra. Samuel 1:10-11)

    Esta oración hecha por una mujer estéril demuestra el poder que tiene la oración, ya que Ana al realizarla abrió su corazón a Dios y hace esta petición de tener un hijo y le promete ser consagrado en su altar, por lo que Dios otorgó esta petición y nació Samuel el profeta que ungió al rey David, y concede su anhelo del corazón.

    Oraciones Poderosas de la Biblia

    Oraciones Poderosas de la Biblia

    Oración de Jonas dentro del Pez
    “Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, Y mi voz oíste. Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, Y me rodeó la corriente, todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra” (Jonas 2:1-10)

    Esta oración muestra a un hombre que en medio de su desobediencia y angustia, se acercó a Dios abriendo su corazón y arrepintiéndose de lo malo que había hecho en desobedecer el mandato entregado. Por ello Dios al ver ese corazón arrepentido concedió su petición, para que él cumpliera el mandato que le había dado. Esto es un ejemplo de cómo Dios puede salvar a cualquier persona que se acerca a Él con un corazón arrepentido.

    Oraciones Poderosas de la Biblia

    Oración matutina de confianza en Dios hecha por David
    “!!Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición” (Salmos 3:1-8)

    Esta es una de las tantas oraciones que escribió el rey David, como muestra de agradecimiento a la salvación que Dios le mostraba cada día. En ella se muestra la confianza con la que David le hablaba a Dios, teniendo la convicción de que lo guardaría de todo lo malo. Con esta misma fe es con la que cualquier creyente debe acercarse a Dios.

    Oraciones Poderosas de la Biblia

    Oración de Habacuc
    “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia. Dios vendrá de Temán, Y el Santo desde el monte de Parán. Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza. Y el resplandor fue como la luz; Rayos brillantes salían de su mano, Y allí estaba escondido su poder… Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar” (Habacuc 3:1-4, 17-19)

    Esta oración es el ejemplo de como creyente debe tener la confianza en Dios, y su poder es es que hace todas las cosas de la forma en como Habacuc pidió ese avivamiento, de esa misma forma Dios puede hacerlo en este tiempo. Asimismo, culmina la oración mostrando la total dependencia de Dios al decir que su presencia lo hace volar en esos lugares celestiales a lo que ha llamado a todos sus hijos.

    Oraciones Poderosas de la Biblia

    Oración Sacerdotal de Jesús
    “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;  porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos” (Juan 17:1-26)

    Esta oración que fue hecha antes de la última cena con sus discípulos, Jesús devela el propósito que tenía en la tierra, anunciando delante de todos una oración que marcaría a toda la humanidad. Ya que hace evidente su relación con Dios como hijo a Padre, mostrando a sus discípulos que verdaderamente Él tenía un plan divino en la tierra.

    De la misma forma, ora por sus discípulos aquellos que lo acompañaron en su misión en la tierra, haciéndoles entender a ellos que no eran de este mundo. Y culmina la oración por todos aquellos creyentes que vendrían después de escuchar el testimonio de los apóstoles, es decir todos los creyentes de este tiempo enfatizando en que todos deberían ser uno como Él era con el Padre.

    De este modo en la Biblia se pueden conseguir innumerables oraciones poderosas, y lo importante de ello es pedir la revelación al Espíritu Santo y que pueda enseñar el sentido de cada una de estas plegarias que fueron hechas por estos hombres y mujeres de fe.

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