Dios Es Santo Según La Biblia

Dios es Santo según la Biblia se muestra que Él es un ser único y apartado al hombre, este término se convierte en uno de los atributos más importantes que tiene el Padre Celestial, donde muestra su perfección, pureza, sin pecado y permite que la humanidad vea su poder.

Al hablar que Dios es Santo eso significa que Él es diferente al hombre, y trasciende con su relación a todo lo creado. Su santidad es la evidencia de la capacidad que tiene como ser lleno de luz y de perfección ante toda su creación.

Índice

    El Dios Santo

    Dios es Santo según la Biblia

    La palabra santo viene del hebreo "Kadosh", que significa "Separado", "Puro", del griego la palabra Santo viene de la palabra "Hagios" que significa "Separado", "Consagrado", "Puro", es decir aquello que es puro, limpio, consagrado, diferente y separado de todo lo que existe.

    De este modo, Dios es Santo y es la característica que lo hace un ser separado, único, sin comparación, es un atributo en el que se muestra a Dios de forma trascendente ante todo lo creado, evidenciando su magnificencia, y que lo define mejor que cualquier otro atributo.

    Es por ello que Dios es Santo en su sentido original en un ser diferente al hombre, ya que Él no tiene comparación siendo una verdad fundamentada en la Biblia.

    “Nadie es santo como tú, Señor. Fuera de ti, no hay nadie más. No hay mejor refugio que tú, Dios nuestro” (1ra. Samuel 2:2)

    Se puede decir que Dios no es como el ser humano, ya que el hombre es pecador, se equivoca, puede ser inconstante en sus acciones, mientras que Dios es puro, sublime, excelso y habita en la eternidad.

    Es la santidad de Dios que lo separa a Él de todos los seres humanos, lo que lo hace distinto es su perfección y pureza, que está sin pecado, es esa esencia de su majestuosidad, que permite al ser humano admirarlo y adorarlo por su impecable virtud.

    Al hablar de la santidad de Dios como atributo es importante entender que es la esencia de su divinidad, el ser santo es evidencia de la separación de Dios del mal y de lo que es incorrecto, ya que Él es un ser puro, limpio, que no quebranta lo que es digno.

    De este modo, el término santidad se trata de la separación o la diferencia que tiene Dios con respecto al hombre, y en este caso el decide resaltar delante del hombre que Él está apartado del mal, manteniendo su pureza, como un ser Todopoderoso.

    Dios es Santo según la Biblia

    Santidad de Dios

    La palabra "Santo" aparece en varias ocasiones en la Biblia, y en cada una de ellas hacen referencia a como el hombre puede ser transportado hasta el trono de Dios, y elevar una adoración a su Majestad develando la belleza de la santidad de Dios.

    Del mismo modo en dos ocasiones específicas se muestra otra frase que dice: "santo, santo, santo" sosteniendo este tributo de Dios, como una parte esencial de su esencia divina y que lo aparta de la impureza que puede tener el mundo.

    “Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos;  toda la tierra está llena de su gloria” (Isaías 6:2-3)

    “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir” (Apocalipsis 4:8)

    En la visión que vio Isaías muestra como éstos serafines que estaban en la presencia de Dios clamando "santo, santo, santo" ellos cubrían sus rostros y pies, ya que eso denota la reverencia y el respeto que emana la santidad de Dios, y que estos serafines reconocen ese atributo del Dios Todopoderoso.

    Asimismo, el apóstol Juan recibió una revelación similar a la que tuvo Isaías y que está descrita en el libro de Apocalipsis, donde se ve como estás criaturas llenas de gloria y honor hacen reverencia al Trono de Dios, estos ángeles están expresando su respeto, reverencia y adoración a la santidad de Dios.

    De forma aclaratoria se puede decir que cada una de estas citas bíblicas representan a ese Dios santo, que es uno solo, mostrado que tanto en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento es el mismo, no tiene variación, ya que la santidad de Dios es eterna, así como Dios es eterno.

    “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17)

    Ser Santos porque Dios es Santo

    Ser santo porque Dios es santo

    Al comprender la santidad de Dios todas las personas podrán apartarse del mal y caminar conforme a los preceptos y mandatos que Dios enseña en la Sagradas Escrituras, colocando en su altar sus dones y talentos para poder ser apartados y santificados en la obra de Dios.

    Dios está demandando a que sus hijos anden en santidad, Él busca que anden en obediencia a su palabra, que actúen con justicia y puedan ser moralmente aptos para poder entrar a su presencia, y en la Biblia en varias ocasiones es solicita esta petición de parte de Dios:

    “Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra. Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis, pues, santos, porque yo soy santo” (Levítico 11:44-45)

    • “Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios” (Levítico 19:2)
    • “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra: Yo Jehová que os santifico” (Levítico 20:7-8)
    • “Santos serán a su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jehová y el pan de su Dios ofrecen; por tanto, serán santos” (Levítico 21:6)
    • “Para que os acordéis, y hagáis todos mis mandamientos, y seáis santos a vuestro Dios” (Números 15:40)
    • “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra” (Deuteronomio 7:6)
    • “Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1ra. Pedro 1:16)

    Cuando el creyente se le revela a sí mismo que Dios es Santo, eso impulsará a la persona a la genuina adoración y exaltación de su nombre, ya que su santidad es la cualidad absoluta y fundamental que tiene el Padre Celestial, para demostrar su pureza absoluta, en la gloria deslumbrante que es eterna.

    “Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades,

    El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila” (Salmos 103:1-5)

    Todos los creyentes en Dios están llamados a ser Santos como Dios es Santo, ya que al considerarse hijo de Dios debe tener cualidades que se parezcan al del padre, y es por ello que por medio de Jesús se puede lograr esa santificación que desea el Padre Celestial.

    “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención” (1ra. Corintios 1:30)

    De este modo, esta santificación que pide Dios es separarse para Él en todas las cosas, buscar por medio de Jesús esa consagración a la obra del Padre Celestial y de su vida, logrando de esa forma una conducta apropiada para todos aquellos que son considerados hijos de Dios.

    “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad” (2da. Tesalonicenses 2:13)

    Dios es santo y pide santidad por parte de sus hijos, ya que Él aborrece el pecado y el ser humano por naturaleza peca. Sin embargo, gracias al sacrificio echo por Jesús en la cruz se puede recibir el perdón de pecados, y de esa manera llegar a su presencia.

    “Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas” (1ra. Pedro 1:2)

    En este sentido, los creyentes al tomar ese sacrificio hecho en la cruz por Jesús recibirán ese perdón de pecados, y de esta manera poder recibir las promesas que Dios ha otorgado a sus hijos al igual de hacerlos participes de su santidad.

    De modo, que a todos los lectores los invitamos a apoderarse de cada una de las promesas que Dios ha otorgado, y esforzarse cada día en agradar su corazón y pedir al Espíritu Santo que los ayude a ser santos, obedientes, y purificarse para poder participar de su santidad prometida.

    “Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia” (2da. Pedro 1:4)

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