Jesús Es Siempre Nuestra Única Esperanza

Jesús es siempre nuestra única esperanza en medio de las circunstancias difíciles que puede vivir cualquier persona en la tierra, ya que por medio de su sacrificio en la cruz logró traer la salvación en todos los ámbitos de la vida terrenal y espiritual.

Es por eso que todos los creyentes deben comprender que es a través de Jesús que se puede tener una vida llena de bendición, pues es el Salvador de toda la humanidad y por medio de Él, se logra una vida llena de vida, abundancia, sanidad, libertad, paz, prosperidad y muchas más bendiciones.

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    Jesús es Siempre Nuestra Única Esperanza

    Jesús es Siempre Nuestra Única Esperanza

    El Dios Todopoderoso, en búsqueda de salvar a toda la humanidad envió a su hijo unigénito para dar vida, dar sanidad, dar salvación completa a todos los suyos, y es por eso que hay que aclamarlo por lo que es el Salvador del mundo.

    “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16)

    Es por ese motivo, que hay diversos motivos del por qué Jesús es la única esperanza en la vida de las personas:

    Jesús ha venido a salvar a los suyos

    En muchos momentos se pudo ver que Jesús demostró su misión en la tierra, y en un caso atravesó el mar de Galilea, y en ese mar que, solía tener tiempos de tormentas, Él sosegaba con su voz la tempestad, es por ello que Él no desperdició tiempo alguno en cumplimiento de su propósito de venir a buscar y a salvar a los suyos.

    Y hay diversos momentos que Jesús se acercó a las personas que pudieron ser rechazadas, pero que Él pudo lograr que se arrepintieran de sus pasos y darle a conocer el camino a la salvación, como sucedió con Zaqueo.

    Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:8-10)

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    Con Jesús se llena de gozo y de esperanza la vida de las personas

    En el evangelio de Juan se ve como la gente lo recibió con gozo, pues por medio de Él muchos fueron sanados de diversas enfermedades y muchos habían sido libertados de los demonios.

    “El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: !!Hosanna! !!Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!” (Juan 13:12-13)

    Todo esto demuestra como la gente podía estar gozosa, y con ánimo en sus corazones, pues los enfermos podían tener esperanza porque en medio de ellos estaba uno poderoso para sanarlos, para libertarlos para restaurarlos, y podían acudir a Él sabiendo que lo salvaría.

    Jesús no hace acepción de personas

    Al ver a Jesús, y conocer la misericordia con la que se acercaba a la gente, ellos podían saber que todos podían acudir a Él, sin importar su clase social, su nivel de conocimiento, ni lo madura o escasa que fuera su fe, pues todos habían escuchado de Él, de sus hechos maravillosos, de su gran autoridad y doctrina, por lo tanto todos podían acercarse a Él, porque los recibía sin reservas.

    “Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: !!Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

    Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: !!Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama.

    El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Marcos 10:46-52)

    En este sentido, Jesús es quien ha venido a la humanidad, por esto ahora, pueden ir a Él, esto es, colocar su fe en Él, como ese Salvador que los libra del pecado cada día y por la eternidad, como ese Señor y dueño de todo, a quien se deben rendir por completo en todas las áreas de su vida.

    Jesús está con nosotros

    Jesucristo es la esperanza, porque está con todos los que creen en su nombre, Él ha venido para estar siempre con su pueblo, y por lo tanto se ha manifestado como es la representación de Dios que siempre está presente y conoce por completo la condición de su pueblo, y como se manifiesta relacionándose con su pueblo.

    “Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:11-14)

    A Jesús se puede clamar

    Jesús tiene el poder para ayudar al que lo necesite, es quien puede cubrir la necesidad que tengan porque Él ya la conoce, y porque tiene todo el poder para actuar a su favor. Y por eso se debe clamar a Él con absoluta confianza. Como se dieron en estos casos

    1. La hija de Jairo estaba agonizando, y no había tiempo de llevarla a más médicos o a centros especializados si los hubiesen, ya no había más quien pudiese ayudar, solo la intervención divina pudo detener el desenlace fatal que vendría sobre esta niña, a quien Jairo tiernamente amaba, aún a sus 12 años, era su hijita, y su muerte causaría gran tristeza y profundo dolor a sus padres, por lo que Jesús los ayudó. (Marcos 5:21-43)
    2. La mujer del flujo de sangre que interrumpió la caminata de Jesús a la casa de Jairo, estaba hacía 12 años con una enfermedad que ningún tratamiento había logrado curar, toda su inversión se había ido, no había más que hacer, realmente no había una esperanza distinta que la mano de Dios la sanara, pero ella había escuchado de Jesús, y tocó el borde de su manto y recibió la sanidad. (Marcos 5:21-43)

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    Se puede decir que es por medio de Jesús que la humanidad tiene la salvación en cada aspecto de su vida, y es por ello que todos los creyentes pueden ver que deben ser agradecidos, y saber que en medio de la angustia o aflicción deben confiar porque Él venció al mundo.

    “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)

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