Dar Sin Recibir Nada A Cambio

Dar sin recibir nada a cambio es una de las mayores enseñanzas que se pueden conseguir en la Biblia, ya que es lo que Jesús quería enseñar a todos sus seguidores el acto de ayudar al prójimo, sin ningún tipo de interés sino el de mostrar el amor genuino.

“Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:1-4)

En este versículo Jesús enseña la importancia de hacer buenas obras, dirigidos por el Espíritu Santo, hechas por el amor y la misericordia, acompañada de la obediencia a la Palabra de Dios. Y no por ser vistos o ser alabados por sus obras.

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    Dar sin recibir nada a cambio

    Dar sin recibir nada a cambio

    Al revisar la Biblia se encuentra una diversidad de versículos que enseñan y exhortan a dar al prójimo sin recibir nada a cambio. Y cada uno de ellos busca a que se haga con un corazón alegre lleno de amor, con la convicción de que al ayudar al otro es la mejor forma de mostrar a Dios, y alegrar su corazón.

    “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2da.Corintios 9:7)

    En este sentido, Dios conoce cada pensamiento de las personas, y examina los corazones, pues ante el nada le es oculto, por eso la palabra enseña que

    “Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza” (Proverbios 11:24)

    Eso habla que mientras se da se recibe algo a cambio, sin embargo, cuando se ayuda al prójimo ese no debe ser el pensamiento. Pues dar sin recibir nada a cambio es la clave de un servidor de Dios, que se entrega por amor a la obra redentora, siguiendo el gran llamado hecho por Jesucristo, y aún sus discípulos siguieron esta valiosa enseñanza.

    “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.” (Hechos 20:35)

    En este sentido, ser un seguidor de Jesús está marcado por unas pautas en mostrarse como un verdadero hijo de Dios, y dar sin recibir nada a cambio es una de ellas, ya que el propósito de Dios siempre es servir al que lo necesita, y de esa forma envió a Jesús para que todos pudiesen ser bendecidos por medio de Él.

    Dar sin recibir nada a cambio

    De tal forma, el servicio es una pieza clave de todo aquel que se dice llamar seguidor de Cristo, pues están imitando lo que hizo Jesús al estar en la tierra.

    “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45)

    Y de esa forma Jesús en varias ocasiones hace referencia del nunca negarse en hacer el bien, y actuar de esa forma es cumplir la ley, refiriéndose en el amor de prójimo.

    “Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses” (Mateo 5:42)

    “Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12)

    Dios habla a la vida del creyente para que entienda que debe reeducar su y su corazón dar con amor al prójimo, pues el mismo Jesucristo dio su vida por todos sin buscar algo a cambio, sino entregar en bandejas de oro el beneficio de poder recibir el perdón de los pecados, y la oportunidad de llegar al cielo, gracias a su obra redentora.

    Dar sin recibir nada a cambio

    En este sentido, Jesús quiere que todo creyente piense en dar sin recibir nada a cambio, para que su actitud altruista sea genuina, y no por conveniencia o por lo que pueda entregarle. Sin embargo, también enseña que cada vez que ayude al necesitado podrán recibir una recompensa en el aspecto espiritual.

    “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mateo 10:42)

    Con esto Jesús está enseñando la base profunda del llamamiento de todo creyente, y es que sus vidas deben estar destinadas a servir a su semejante, pues al dar sin recibir nada a cambio activan ese don del amor que Dios desea que todos manifiesten.

    “Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40)

    De esta forma, cualquier persona que de al prójimo algo, así sea pequeño, se lo está entregando a Dios, ya que todos han sido hechos a semejanza de Dios. Por lo tanto, Dios desea que miren a todas las personas que están a su alrededor con amor y con misericordia, sabiendo que eso que están dando está acumulando en el cielo grandes bendiciones, que sin pensarlo o desearlo serán entregadas por el Padre Celestial.

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