Dios Está Contigo

Dios está contigo en todo momento, es la eterna promesa que tienen todos los creyentes cada día, tanto en los momentos buenos como en los difíciles, pues Dios busca que la fe de todos pueda ser fortalecida en admitir y tener la convicción que Él está a su lado.

“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.” (1ra. Pedro 1:6-9)

En este sentido, todos los creyentes pueden ser abatidos por situaciones difíciles, pero de todas ella Dios está contigo, cumpliendo la promesa de acompañarlos en todo, ya que al cumplir cada uno de los mandatos, recibirá su presencia siempre.

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:19-20)

Cada día los seres humanos viven situaciones donde la duda, el dolor o la tristeza los puede arropar, y son en esas situaciones de crisis en el que se debe pedir la ayuda de Dios, para poder vencerlas. Porque puede llegar el momento de la impotencia y sentirse débiles, y pensar que no pueden más, que podría llevar a una situación más fuerte.

Índice

    Dios está contigo

    Dios está contigo

    Al decir que Dios está contigo, es tener la convicción de sentir el auxilio en todo momento del creador. Es entender que Dios está a su lado para sanar las heridas más profundas del alma; que su amor y favor lo respalda en la adversidad, y que nunca los abandonará.

    “Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides” (Deuteronomio 31:8)

    De esta forma, a través de la palabra Dios muestra que desde el principio Él ha llamado a todos sus escogidos para que sean parte de su propósito. Para cumplir ese llamamiento santo de Dios, es imperante sentir que Dios está contigo para impulsarlo en medio de las adversidades, y de esa forma ver las grandes promesas que el Señor ha hecho para todos lo que le aman.

    Es esa la convicción de los creyentes: caminar adelante mirando al Señor, y saber que hay promesas que serán cumplidas conforme a la perfecta voluntad de Dios, quien va obrando en cada vida, hasta recibirlo en las moradas celestiales que está preparando para todos sus hijos.

    “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:2-3)

    Dios está contigo

    Todo esto fortalece la fe de aquellos creyentes que se sienten decaídos, al poder entender que Jesús está preparando el lugar donde compartirá la eternidad con cada uno de ellos. Y saber que en la vida habrá momentos de gozo, pero también de tribulaciones y es allí que sentirá que Dios está contigo, al recibir esas fuerzas sobrenaturales para proseguir al llamamiento santo.

    “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Isaías 40:29)

    Esas fuerzas que son entregadas al débil y al cansado son obtenidas por medio de Dios, únicamente, ese ser poderoso que está viendo las debilidades de cada persona como la oportunidad de Él glorificarse, y demostrar su poder en medio de lo que es imposible para todo ser humano. Dios viene a enseñar que su fortaleza es suficiente para llevar a través de los más grandes obstáculos, y cumplir el propósito al cual los ha llamado.

    Dios está contigo en la prueba

    Dios está contigo

    Muchas veces el ser humano le falla a Dios, porque en medio de la prueba las fuerzas caen al piso y en vez de acercarse a Dios se alejan de su presencia. En este caso sucede porque a pesar de la buena y sincera intención de vencer la circunstancia, como humanos están limitados, y no podrán lograrlo solos, sino cuando Dios está contigo.

    Aunque sean muchas las veces que le fallen a Dios, Él los mira como su creación, y se acuerda de que son polvo como lo dice la palabra "Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo" (Salmos 103:14) y de esa forma extiende su amor hacia aquel que lo necesita. Mostrando esa compasión y misericordia característica del Padre Celestial que no se olvida de sus hijos.

    “Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes” (Salmo 40:17)

    En medio de la prueba Dios está contigo, porque Él no puede abandonar la promesa que ha hecho a sus hijos. Su perfecta voluntad se cumple y su amor no se acaba, aún en medio de la infidelidad que pueden demostrar las personas en medio de la prueba.

    “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo” (2da. Timoteo 2:13)

    Es evidente que Dios desea que todos puedan reconocer su existencia, y es en medio de la prueba que Él desea que sean como esos hombres y mujeres que narra la Biblia que vieron su presencia en medio del horno de fuego, del foso de los leones, o de una persecución en medio del mar rojo. Él quiere demostrar que está contigo también en este tiempo que vives.

    “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10)

    El decir que Dios está contigo es conocer su plan divino revelado en la confianza de su existencia. Es saber que está allí aunque no lo vea o lo escuche, es saber que hay un plan divino que se ejecuta y siempre será de bendición para los que creen en su santo nombre.

    “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9)

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