El Espíritu Santo En forma De Paloma

El Espíritu Santo en forma de Paloma, ocurre en uno de los momentos más trascendentales que vivió Jesús en la tierra, y fue el día de su bautizo. Es en este momento que los cielos se abrieron para manifestar que Él era el Hijo de Dios, y después de eso inició el ministerio y su propósito en la tierra.

En el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo se menciona como llega en forma de paloma, y es tal el impacto que esto es narrado en tres de los evangelios.

“Jesús salió del agua; y entonces se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios que descendía en forma de paloma y venía sobre Él” (Mateo 3:16)

“Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre él” (Marcos1:10)

“y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Lucas 3:22)

Por otra parte, en el libro de Juan se describe este momento pero en boca de Juan el Bautista, como el grado de reconocimiento de quién era Jesús, pues a través de esa evidencia tangible, se develaba la procedencia de Jesús en la tierra, manifestando el poder con el que caminaría en su Ministerio: el reino de los cielos.

“También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo” (Juan 1:32-33)
Índice

    La Paloma en la Biblia

    El Espíritu Santo en forma de Paloma
    Al hablar de la paloma en la Biblia desde el principio se refiere a ella como el poder de Dios en movimiento, demostrando si existencia en la tierra como viento apacible.

    “Un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas” (Génesis 1:2)

    De la misma forma, luego del juicio hecho por Dios en el diluvio, aparece la paloma como el símbolo de rescate, que fue enviada por Noé para conseguir la tierra, al ver que las aguas habían cesado.

    “Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él” (Génesis 8:10-12)

    El Espíritu Santo en forma de Paloma

    El Espíritu Santo se reveló en forma de paloma en el momento del bautismo de Jesús, para mostrar la pureza de la esencia divina. Eso develó a los presentes la aprobación de Dios en la vida del Mesías, cumpliendo la palabra escrita en el libro de Isaías.

    “He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones. No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia. No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley” (Isaías 42:1-4)

    De la misma forma, Jesús indica que el poder de Dios lo estaba cubriendo, y lo confirma luego en la sinagoga ñ, delante de todos los escribas y sabios de la época.

    “Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lucas 4:18-21)

     

    Lo interesante de esta aparición del Espíritu Santo en forma de paloma, es precisamente, que se hace con el animal más común en esta época, pues ese era el que usaba la gente pobre para ofrecer sacrificio a Dios, hablando del fácil acceso que se puede tener para el que ama a Dios con su corazón.

    “Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos pichones de paloma, uno para holocausto y otro para expiación; y el sacerdote hará expiación por ella, y será limpia” (Levítico 12:8)

    “Así que ellos ofrecieron el sacrificio requerido en la ley del Señor, que consistía en un par de tórtolas o dos pichones de paloma”(Lucas 2:24)

    En este sentido, el emblema del Espíritu Santo indica aprobación, pureza, y paz que viene a mostrar el caminar que debe tener un creyente, imitando a Jesús lleno de la presencia de Dios. Por lo que Jesús precisa que la paloma es el símbolo de sencillez y humildad delante de los hombres.

    “He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas” (Mateo 10:16)

    Jesús habla en este pasaje en ser sencillos con los débiles, ser como una paloma, no como un animal feroz. Es representar a Dios quien unge a las personas a través del Espíritu Santo, y en este caso ungió a Jesús de forma visible con una paloma, y le ordena usar ese poder que viene del cielo en mansedumbre, ternura y amor al prójimo, mostrándolo en todo momento.

    “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30)

    Se puede decir que Dios empleo la paloma para mostrar el Espíritu Santo porque era la única ave que se podía ofrecer en sacrificio, además que era el sacrificio de los pobres, de tal forma da a entender que su poder desciende en el corazón sencillo y humillado delante de su presencia, quien busca su abrigo y poder. Y eso era lo que sucedía en ese tiempo.

    “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3)

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