El Poder de Dios en Mí - Enseñanzas

El Poder de Dios en mí, es lo que todo creyente desea recibir, saber y encontrar ese poder que Dios entrega a sus hijos, ya que Él desea entregar muchas cosas a todo aquel que se acerque confiando, y no son riquezas materiales, sino de bendiciones espirituales, y su plan es que todos lo conozcan.

Se necesita el poder de Dios, tanto de manera personal como en el ámbito colectivo, pero la pregunta es ¿Cómo obtenerlo? Y de ¿qué forma se puede manifestar en la vida del creyente? Para ello se necesita Fe en Dios y en las promesas que Él otorga a sus hijos.

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6)
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    El Poder de Dios en Mí

    El Poder de Dios en Mí

    Para tener el Poder de Dios es esencial creer la Palabra de Dios, que son absolutas verdades y suficientes para la vida en todo creyente. La dependencia de Dios es sin duda la fuente primaria de su poder, ya que sin Él nada se puede hacer.

    “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis” (Juan 15:5)

    Es a través de la cercanía que tiene el creyente con Dios que se perfecciona ese poder que solo proviene de Él.

    “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2da. Corintios 12:9)

    A través de la obediencia es que se podrá esperar que el poder de Dios fluya a través de cada creyente, cuando se vive en constante comunión doblegando el pecado, perfeccionado la obediencia en el estudio sistémico de la Palabra de Dios.

    Todo ello acompañado con la oración, proveerá de la compañía perfecta que es su Santo Espíritu, quien enseñará todo lo que debe hacer un creyente para poder saber El Poder de Dios, ya que Él obra a favor de todos sus hijos cuando se acercan con humildad y presentan sus necesidades y se someten a su voluntad.

    Y es por ello que el Apóstol Pablo sabía la importancia de ese poder, por eso en su oración hecha por los Corintos revela la esencia de su poder en la creación.

    “no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo” (Efesios 1: 16:23)

    El Poder de Dios en Mí

    Se debe comprender que la oración no es una petición que se realice en el plano visible, sino que está dirigido a las cosas que no se ven, el apóstol Pablo tenía muy claro la importancia de la oración ya que era vital, pues a través de ella se puede entender para que es el Plan Eterno de Dios, y la función que tiene el creyente dentro de su plan.

    Cuando el apóstol Pablo dice en la oración que: "el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento" está mostrando su absoluta confianza y dependencia en que solo a través del conocimiento de Dios, se puede obtener esa revelacion del poder de Dios que puede operar en cualquier persona.

    Es esa apertura de los ojos, del conocimiento, de ver lo espiritual desechando lo terrenal, comprendiendo que Dios siendo un Espíritu, el creyente debe adquirir esa dimensión espiritual que lo conecte a esa fuente divina llena de poder. Y de esa forma comprender su llamado:

    “para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos”

    El Apóstol Pablo comprendía que su oración no debía ser para ser el mega apóstol, o tener grandes riquezas materiales, ni que lo dejaran de perseguir, él oraba por el conocimiento, la sabiduría, la iluminación y la revelación de Dios, que se revelaría en su Poder divino.

    Y es que el mayor problema de los creyentes es que no conocen ese poder de Dios, que opera en cada uno de ellos. El apóstol Pablo habla que deben conocer el supereminente poder de su fuerza. Y ese poder es el mismo que operó en Jesús, y que hoy en día opera en el creyente que es el Espíritu Santo.

    “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivifica también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (Romanos 8: 11)

    “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta li último de la tierra” (Hechos 1:8)

    El Poder de Dios en Mí

    Y es ese el poder de Dios el que viene a capacitar al creyente, para enfrentar los procesos y las situaciones para salir victoriosos.

    “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31)

    La Biblia habla que el creyente en Dios ha recibido un Espíritu diferente al de aquel que no lo conoce, y es con ese Espíritu que vence la adversidad.

    “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2da Timoteo 1:7)

    Muchas veces se cree que Dios da poder en el aspecto físico, para alcanzar metas, pero el Señor viene a vivir en cada creyente a través de su Espíritu Santo, quien hará que su poder fluya en cada uno de los que se acercan a Él, confiando en el acompañamiento de una vida llena de su autoridad.

    No debe dejar que el problema determine la actitud, permita que el conocimiento del Poder de Dios que opere en cada uno de los que creen en Dios, tome el control de su vida y comience a caminar creyendo que ese poder lo ayudará a seguir adelante.

    “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amen” (Judas 1:24-25).

     

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