El Tiempo de Dios es Perfecto

El tiempo de Dios es perfecto, es una expresión que muchas personas repiten de manera insistente, es como una especie de oración del acervo social que se usa para apaciguar la angustia en momentos donde las cosas no salen como se quiere o también para entender por qué le suceden ciertas cosas en determinado momento, sean positivas o negativas.

Es algo muy cierto, las cosas suceden por algo, y cuando se experimentan situaciones buenas o malas solo produce en las personas que maduren y obtener experiencia, entendiendo que por cada cosa que se desea hay un tiempo de espera. Y es por ello que la palabra de Dios no se equivoca en que todo tiene su tiempo.

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1)
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    El Tiempo

    El Tiempo de Dios es Perfecto
    El tiempo de Dios no es el mismo del ser humano, se supone que son tiempos diferentes, porque el tiempo de Dios es perfecto en la consecución de lo que desea que el ser humano viva, mientras que el tiempo de las personas está evocando al deseo en tener una cosa o vivir una experiencia que quizá no sea adecuada o este preparado.

    Es por ello que al hablar del tiempo hay que recordar el griego antiguo, en el que fue escrita la Biblia, donde se utilizan los términos cronos y kairos para referirse al tiempo.

    Al hablar de Cronos se refiere con un lapso de tiempo, es decir el tiempo terrenal que se puede medir con relojes y calendarios, es un tiempo que se puede entender y medir, por lo que muchas personas creen que Dios trabaja en ese mismo tiempo.

    Pero la verdad es que el tiempo de Dios se mide con el término kairos, que significa tiempo oportuno, tiempo favorable, momento señalado y preciso. El tiempo kairos es conocido como el tiempo diseñado en el cielo, que se manifiesta en la Tierra, para bendición de los hombres, significa el tiempo, el momento indeterminado donde las cosas especiales suceden.

    Es por ello, que el tiempo de Dios no es el mismo que el tiempo de los hombres, y aunque sus milagros y respuestas se manifiestan en la dimensión terrenal, eso no responden a la dimensión terrenal, sino en el tiempo determinado por el cielo.

    El Tiempo de Dios es Perfecto

    El Tiempo de Dios es Perfecto

    Es importante entender que el tiempo de Dios es perfecto, así como todos los caminos de Dios son perfectos, Dios busca que su creación repose y espere en su manifestación antes de actuar.

    “En cuanto a Dios, perfecto es su camino, acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan” (Salmos 18:30)

    Es por ello que todas las cosas se cumplen según su plan divino, para que la ejecución de su bendición en las vidas sea en el tiempo específico para su creación.

    “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” (Gálatas 4:4)

    El tiempo de Dios nunca es temprano, y nunca se retrasa, ya que desde antes del nacimiento de las personas hasta el momento en que llegará su último aliento en la tierra, Dios muestra su soberanía cumpliendo sus propósitos divinos en todas las vidas.

    “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jeremías 1:5)

    El Tiempo de Dios es Perfecto

    Dios está en completo control de todo, por ello se podría decir que el creyente al entender y conocer la soberanía del tiempo que tiene Dios, como creador, como Padre Celestial, produciría que la paciencia y el esperar debería ser algo más fácil. Sin embargo, eso no ocurre, ya que la naturaleza humana es inquieta, y le es difícil esperar el tiempo perfecto de Dios.

    Al hablar de la paciencia en una persona, esta viene a revelar el grado de confianza que se tiene en Dios, y del crecimiento espiritual que puede desarrollar un creyente al mostrar este fruto espiritual ayudándolo a entender el tiempo de Dios.

    “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23)

    Es por ello que la escritura deja claro que Dios se complace con aquel creyente que espera en Él y en su tiempo perfecto, mostrando su confianza absoluta en cada paso que pueda dar dirigido por Dios.

    “Guarda silencio ante Jehová, y espera en él…” (Salmo 37:7) “Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca” (Lamentaciones 3:25)

    El Tiempo de Dios es Perfecto

    El tiempo de Dios es perfecto, y es por ello que todo creyente debe entender que Dios opera de acuerdo a un calendario que es perfecto y preordenado, y no es igual al tiempo que el ser humano conoce. Y en esa espera Dios traerá consuelo cumpliendo su Palabra, donde Él afirma en entregar fuerza y fortaleza divina a todos los que en Él esperan.

    “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31)

    Para poder entender el tiempo perfecto de Dios, se debe hablar en la confianza que tiene una persona en Dios, el tener esa capacidad para esperar en el Señor, que está ampliamente relacionada con la certeza que Él es real.

    “Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová” (Salmo 27:14)

    Cuando se confía en Dios con todo el corazón, se renuncia en depender en sí mismo, y mira el tiempo perfecto de Dios como la oportunidad perfecta en conocer mucho más de Dios, de sus promesas, de sus planes, y de cómo Él se mueve en las vidas de todos aquellos que siguen sus mandatos.

    “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6)

    “Muchos dolores habrá para el impío; Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.” (Salmo 32:10)

    El Tiempo de Dios es Perfecto

    Muchas veces los creyentes en Dios pueden caer en cuestionar el tiempo perfecto de Dios, porque desean ser liberados de alguna situación difícil o anhela tener algo de manera rápida. Pero, es allí donde se debe tener la seguridad en que Dios sabe cómo, dónde y cuándo llegará el final o lo que anhela las personas, cumpliendo su tiempo perfecto, y es por ello que su palabra lo enseña.

    “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, tiempo de reflexionar, y tiempo de paz” (Eclesiastés 3:1-8)

    Entendiendo ello Dios quiere que su propio propósito perfecto, se ejecute en la vida de todos sus hijos. Y aunque se vivan muchas pruebas, de todas ellas Dios tiene el tiempo de su cumplimiento, y es allí donde la paciencia, la confianza y la fe se verán tangibles en los creyentes en Dios.

    “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmo 34:19).

    “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11)

     

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