Rompiendo Cadenas Espirituales

Rompiendo cadenas espirituales es lo que vive el creyente al nacer de nuevo en Cristo, ya que empieza el proceso de purificación almática de tantas cosas que arrastraba de su vida pasada. Cuando se llega a Cristo se encuentra lo que necesita.

Se empieza a vivir una paz que no se conocía, pasando por una liberación interior desconocida y concluyendo por una certeza externa que potencia al máximo a las nuevas posibilidades que se da cuando se van rompiendo cadenas espirituales.

Al ir rompiendo las cadenas espirituales, se destruyen las ataduras que traen de la vida anterior y que no han sido rotas, de forma inmediata, y este trabajo apunta a ayudar a desatar al creyente de las cadenas espirituales que todavía están ligadas a yugos de algún tipo de esclavitud, por lo que se debe ir rompiendo.

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gálatas 5: 1)
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    Rompiendo Cadenas Espirituales

    Rompiendo Cadenas Espirituales

    Dios creó al hombre para que disfrute una vida plena, donde no deben permanecer la existencia de dolor, angustia, desesperanza, sensación permanente de culpa o estar infelices. Dios creo al hombre para ser feliz

    Sin embargo, el adversario espiritual, es decir satanás, está empecinado desde el comienzo, en destruir la creación de Dios buscando desviarlo del propósito, por el cual fueron creados, seduciéndolos a lo malo produciendo cadenas espirituales, que el creyente deberá ir rompiendo.

    Al permitir que sus maquinaciones de satanás tome las mentes de las personas, las cadenas espirituales los ata y los lleva a prisiones de las que difícilmente pueden salir a menos que se entregue su vida a Jesús, y de esa forma poder ir rompiendo las cadenas espirituales arrastradas.

    Jesús vino a libertar a la humanidad rompiendo las cadenas espirituales, haciéndolos libres y dar una vida de excelencia en todos los órdenes, para ser sanadas las heridas emocionales para disfrutar esa existencia renovada.

    Cadenas Espirituales

    Rompiendo Cadenas Espirituales

    Muchos creyentes batallan con cadenas espirituales, que les impiden su crecimiento espiritual. Estas cadenas los mantienen unidos al pasado, donde esa área de debilidad en la que los antepasados también fueron golpeados, esa herencia espiritual negativa se manifiesta porque se abre alguna puerta, dándole al enemigo el derecho legal de entrar.

    Estas cadenas espirituales, por lo general, afectan la mente, la voluntad y las emociones de las personas influenciando su comportamiento con explosiones de ira, rebelión, depresión, amenaza de suicidio, hambre compulsiva, mentiras, robo, pecado sexual, adicción a químicos, comportamiento destructivo, entre otro tipo de cadenas espirituales.

    “Que no haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizás tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido” (2da. Corintios 12: 20-21)

    Para muchos creyentes estas son cadenas espirituales con las que luchan cada día, y tratan de cambiar su conducta por sí mismos, produciendo que caigan en lo mismo de forma más profunda y traiga la desesperación. Por lo que desean ser liberados de las cadenas espirituales rompiendo cada día con ellas, a través de la búsqueda de Dios.

    Tipos de Cadenas Espirituales

    Existe una diversidad de cadenas espirituales que toman a las personas, y que cada día trabajan en ir rompiendo eso que lo tiene en esclavitud. Las más comunes son las siguientes:

    • La Falta de Perdón 

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    La falta de perdón es producida cuando la persona ha sido lastimada, herida, rechazada o humillada, se ha llenado de rencor y resentimientos. Cuando conoce al Señor como su Salvador, y se dispone a vivir como Dios quiere y servirle lo mejor que pueda, pero al no cortar con aquello que marcó su vida, el resentimiento continuará, la falta de perdón se manifestará y la relación con el Señor se deteriorara, es por ello indispensable perdonar.

    Perdonar significa terminar, definitivamente, con la cadena espiritual de rencor por la herida, es no recordar más el asunto. Significa renunciar a la ira y al resentimiento y, de ese modo, liberar al deudor y, de paso, y de esa forma ir rompiendo con las cadenas espirituales que le perjudica.

    “Perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas”(Mateo 6: 14-15)

    El creyente que no dispone su corazón, en ir rompiendo las cadenas espirituales que lo ata, y en este caso la falta de perdón, su vida seguirá cayendo a un abismo donde será gobernado por las tinieblas.

    “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó en Cristo” (Efesios 4: 31-32)
    • La Aflicción 

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    La aflicción es una de las cadenas espirituales, que es causada por diversidad de cosas como una relación rota, la pérdida de un ser querido o del trabajo, por sueños que no se concretan, por un aborto o por la esterilidad, esto se debe a malos entendidos con otras personas o desconcierto consigo mismo.

    La aflicción es la consecuencia de un proceso natural sobre una situación determinada y por un tiempo razonable, que normalmente puede durar entre uno y tres años, siendo un proceso de sanidad que si no se resuelve, prolonga la aflicción y abre la puerta a problemas espirituales, físicos y emocionales, siendo una traba para el crecimiento espiritual.

    “El corazón alegre hermosea el rostro; más por el dolor del corazón se abate el espíritu” (Proverbios 15: 13)
    • Adiciones

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    Las cadenas espirituales de las adicciones son las más comunes, donde los vivios corrompen las vidas de todos aquellos que tienen estas cadenas espirituales donde las drogas, el alcohol y el vicio llevan a las personas a una muerte física y espiritual.

    Cuando se habla de la adicción es rendir la voluntad a algo, de manera obsesiva. Es un gran peligro la adicción, pues es el hecho de rendirse, de entregarse a otro poder permitiendo que la voluntad se torne pasiva. Por lo que muchos adictos niegan que hayan entregado su voluntad e insisten en repetir esas conductas.

    Y es por ello, que solo se estará rompiendo las cadenas espirituales, hasta que no decide entregar al poder del Espíritu Santo para ser liberados, por completo de estas cadenas espirituales de impiedad.

    “Os ruego que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma”(1ra. Pedro 2:11) 
    • Relaciones Sexuales Ilícitas 

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    Las relaciones sexuales ilícitas producen unas cadenas espirituales que producen fuertes lazos de impiedad en las personas, trayendo impureza mental y física, donde se estimula a la adicción a la pornografía, a las fantasías sexuales, a la masturbación, a tener aventuras ilícitas, incluso a acudir a la prostitución.

    Estas cadenas espirituales llevan a que se desarrollen perversiones sexuales, donde se desprende una variedad de actividades inmorales como el exhibicionismo, homosexualismo, travestismo, bestialismo, fetichismo, necrofilia entre otras aberraciones sexuales que son tomados los cuerpos, por estas cadenas espirituales

    “¿O no sabéis que el que se une con una ramera es un cuerpo con ella? Porque dice: los dos serán una sola carne. Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica contra su propio cuerpo peca” (1ra. Corintios 6: 16-18)

    Las consecuencias del pecado sexual pueden ser la muerte física, emocional y espiritual. Este tipo de pecado abre la puerta para la influencia demoníaca.

    “Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23)
    • Ocultismo

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    En este tipo de cadenas espirituales su raíz es generacional en la mayoría de los casos, ya que estas vienen de las costumbres adoptadas de la familia, que ha sido envuelta en las vanidades y creencias paganas como la lectura de la mano, la tabla Guija, Tarot, adivinación del futuro, brujería, magia, sociedades secretas, hechicería, entre otras.

    Una gran cantidad de creyentes se han expuesto a este tipo de actividades demoníacas, y deben decidirse en ir rompiendo las cadenas espirituales, para ser libres. Pero eso se logrará cuando renuncie a toda estas actividades al quemar pactos hechos con imágenes, o aún con una oración.

    “Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos ellos: y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata” (Hechos 19:18-19)

    Pasos para ir Rompiendo Cadenas Espirituales

    Rompiendo Cadenas Espirituales

    Para poder ir rompiendo las cadenas espirituales se deben cumplir los siguientes pasos:

    • Debe identificar el área donde tiene el problema. Debe pedir al Espíritu Santo que le muestre el área donde están las cadenas espirituales.
    • Debe confesar y arrepentirse delante del Señor de los pecados que el Espíritu Santo le muestre.
    • Debe perdonar, por decisión propia, todo lo que vea que es una cadena espiritual, inclusive, debe perdonarse a si mismo.
    • Reciba el perdón de Dios y su sanidad.
    • Renuncie al pecado y cierre la puerta en cualquier área por donde el enemigo pudiera entrar.
    • Pídale al Espíritu Santo que le ayude a ir rompiendo las cadenas espirituales, y así romper patrones de conducta a los que está acostumbrado.
    • Debe permitir que el Espíritu Santo vaya formando en usted, cada día, la imagen de Cristo.

    Es por ello que par ir rompiendo las cadenas espirituales es imperante entregarse a Dios, y cumplir su Palabra para que traiga libertad al alma que se encuentra cautiva.

    “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gálatas 5:1)

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