Derramamientos De La Sangre De Jesús

Los derramamientos de la sangre de Jesús, tienen una simbología espiritual para el cumplimiento del propósito de salvación de toda la humanidad, por el cual vino el Señor a la tierra.

Es por ello, que la Palabra de Dios dice que por el sacrificio de Jesús, sus llagas, su sangre y ese sacrificio de muerte en la cruz produjo la ruptura del velo para que los pecadores fueran perdonados de sus pecados, y tener acceso al reino de Dios.

Índice

    Derramamientos de la Sangre de Jesús

    Derramamientos de la Sangre de Jesús

    Cuando el hombre desobedeció a Dios produjo su separación de las bondades y bendiciones de Dios, y se tuvo que enfrentar a la responsabilidad de sus actos, ya que por esa molestia fueron expulsados del paraíso, y empezaron a vivir como bien les pareció.

    Y es por eso que esas acciones de desobediencia y rebeldía, produjo la muerte espiritual del ser humano que caminaba sin rumbo por el pecado. Y es por ello, que Dios viendo con ojos de amor y misericordia a través del sacrificio en sangre de su hijo unigénito, vino a darle una oportunidad a toda la humanidad.

    Es por ello, que existen momentos específicos que vivió Jesús durante este sacrificio de amor que tiene un valor simbólico para todos los creyentes en Dios, ya que fue el camino a la reconciliación de toda la humanidad con su creador.

    El Primer derramamiento de sangre

    Cuando Jesús fue enviado a la tierra llegó para redimir a la humanidad del pecado, y ser la representación de la salvación del alma y tener un acercamiento a Dios, y ese camino inicio en el que Jesús comenzó ese derramamiento de sangre en el huerto del Getsemaní.

    “Y estando en agonía, oraba más fuertemente, su sudor era como grandes gotas de sangre que se derramaban sobre la tierra” (Lucas 21:44)

    Esa sangre que caía mientras Jesús oraba se convirtió en el preámbulo a ese sacrificio que tendría el Señor, demostrando como se despojaba de esa humanidad en cuerpo para ser consagrado como ese holocausto de salvación.

    “De esta forma, Jesús siendo enviado por Dios no estimó ser igual a él, aferrándose como un siervo y permaneciendo obediente hasta su muerte en la cruz” (Filipenses 2:4-8)

    Es por ello, que ese sudor que se convirtió en sangre es esa fidelidad de Jesús a Dios, que sin importar a su temor por ese sacrificio que se le avecinaba no desestimó la misión encomendada, sino que avanzó hacia esa meta para salvar el alma de todas las personas.

    Segundo derramamiento de sangre

    En el segundo momento en que la sangre de Jesús toca la tierra es cuando a su camino a la crucifixión su cuerpo fue llevado delante de Pilatos en Roma, y sintiendo la presión del pueblo y los religiosos de la época él se lavó las manos para demostrar que no estaba de acuerdo por esa sangre que se derramaría.

    “Al observar Pilato todo el alboroto generado por su pueblo, tomó agua y en frente de él se lavó sus manos exponiendo: inocente yo de la sangre de este hombre justo, allá ustedes; a lo que el pueblo respondió: que su sangre caiga sobre nosotros y nuestros hijos” (Mateo 27:24-25)

    Este evento ocurre producto de la presión que hacían los fariseos en querer condenar a Jesús, y toda la presión del pueblo llevó a que Pilatos se lavara las manos simbolizando en no hacerse complice a la sangre derramada de un inocente, y se los entregó a ellos.

    “Pilato, buscando satisfacer la voluntad de su pueblo les entregó a Jesús, luego de ser azotado, para que fuese crucificado” (Marcos 15:15)

    De ese modo, se producía un acto salvaje de castigo a Jesús, que produjo la redención de la humanidad ante todos los pecados de la humanidad, ya que fue golpeado sin piedad por cada falla y pecado de la humanidad, y que todos pudiesen ser salvados.

    Tercer derramamiento de sangre

    El tercer momento donde Jesús derrama la sangre para salvación del mundo fue en Roma, después que Pilato entregó a Jesus a los soldado como burla le colocaron la corona de espinas, mofándose de Él, situación que representa la cancelación de la maldición del pecado de ese primer hombre adamico.

    “Los soldados del gobernador llevaron a Jesús, lo desnudaron, colocaron un manto de escarlata y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas; escupiéndole, tomaban caña y le golpeaban la cabeza” (Mateo 27:27-30)

    Ese momento representa a cada una de las maldiciones que venían a esos pensamientos impuros, esa mente entenebrecida de la humanidad, que impedía el avance de las personas en cualquier aspectos de sus vidas, y con la corona de la espina se quebraba esas mentes cautivas a los pensamientos a Cristo.

    “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2da. Corintios 2:15)

    Cuarto derramamiento de sangre

    En este cuarto momento en que Jesús derrama la sangre en la tierra fue cuando en medio de la tortura los soldados le arrancarón la piel producto de los azotes, y representaba la aceptación del rechazo y humillación que padeció por cada uno de los hombres en la tierra.

    Esto simboliza además como Dios acepta a cada uno de los hombres sin ningún tipo de condición, es decir que Jesús se despojó de sí mismo para que todos pudiesen ser aceptos al Padre Celestial, ya que Él se dejó humillar por todos para que Dios levantara a todos aquellos que habían sido desechados y humillados.

    “Mas El fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, y por sus heridas hemos sido sanados” (Isaías 53:5)

    Quinto derramamiento de sangre

    El quinto momento en que Jesús derramó esa sangre en la tierra para tener sanidad y salvación a la vida de las personas, fue al momento que fueron clavadas sus manos en la madera, simbolizan del quebrantamiento de la miseria, de la escasez con la que vivía el hombre, ya que eran liberadas esas manos para multiplicación y prosperidad.

    A través de esas manos de Jesús se cumplió un sacrificio en el que la producción, la bendición, la multiplicación, los dones y las habilidades que habían sido dadas por Dios estarían dispuestas al servicio de su obra, y no a la inmoralidad, ni en aquello que aleja al hombre de la presencia del Padre Celestial.

    “Porque ciertamente Él fue crucificado por debilidad, pero vive por el poder de Dios. Así también nosotros somos débiles en Él, sin embargo, viviremos con Él por el poder de Dios para con ustedes” (2da. Corintios 13:4)

    Sexto derramamiento de sangre

    El sexto momento donde la sangre de Jesús fue derramada por el hombre se da cuando los clavos traspasaron sus pies en la cruz, permitiendo de esa manera restaurar el propósito de la vida de las personas, y direccionarlos hacia el camino correcto que los llevaría a una salvación eterna.

    Esto quiere decir que por medio de Jesús se abre un camino hacia el Padre donde existiría la obediencia, para conocer los planes establecidos por Dios a cada persona, es por ello que el mismo Jesús en vida dijo lo siguiente:

    “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.  Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto” (Juan 14:6-7)

    Séptimo derramamiento de sangre

    El último momento donde se derrama la sangre de Jesús en la tierra fue luego que Él muere en la cruz, y un soldado mete la lanza sobre su costado cayendo agua y sangre, produciéndose la limpieza de los pecados del hombre en la tierra, obteniendo la salvación eterna a cada ser humano.

    “Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, saliendo al instante sangre y agua” (Juan 19:34)

    Esa sangre derramada por Jesús brotó para que todo ser humano dejará de sufrir el abandono eterno, permitiendo la reconciliación entre la creación y su creador. De este modo, se quebró el velo que separaba al ser humano con Dios.

    Se puede decir que cada uno de los derramamientos de la sangre de Jesús en la tierra están asociados a ese remisión de pecados, y de como Dios manifiesta su misericordia y amor a su creación.

    Con ese sacrificio Dios le muestra el ser humano que hay una oportunidad de vida eterna, y fue un sacrificio hecho por amor por cada uno de ellos, y que por medio de la sangre de Jesús se puede librar y limpiar de todo pecado, cadena u opresión que lo tenía cautivo, llevándolo hacia el camino correcto de salvación.

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