La Historia del Nacimiento de Moisés

La historia del nacimiento de Moisés es narrada en la Biblia, que se encarga de dar los detalles de este hombre que se convirtió en el encargado de llevar el anuncio de Dios a Faraón, para liberar a su pueblo.

Moisés nació en una nación poderosa y en una época hostil, sus padres eran de la tribu de Leví, quienes al verlo tan hermoso lo escondieron por tres meses, pasado ese tiempo tomaron una arquilla de juncos y lo colocaron en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río, donde lo encontró la hija de Faraón.

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    La Historia del Nacimiento de Moisés

    La Historia del Nacimiento de Moisés

    El nacimiento de Moisés se dio en un momento hostil de la nación de Egipto donde vivían, ya que él era de familia extranjera que era oprimida por el yugo de Faraón, en un momento donde los bebés como él estaban sentenciados a muerte. Sin embargo, sus padres eran de la tribu de Leví y eran creyentes de Dios, y lo escondieron de la vista de todos.

    “Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses” (Éxodo 2:1-2)

    Los padres de Moisés fueron Amram y Jochebed (Éxodo 6:20), quienes tuvieron otros hijos antes de Moisés, que fueron el hermano mayor Aaron y una hermana mayor llamada María. Sus padre lo ocultaron del decreto del rey, hasta que no pudieron más, y lo colocaron en una arquilla de juncos y la donde lo pusieron a la orilla del río.

    “Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río” (Éxodo 2:3)

    De este modo, la madre de Moisés hizo lo que el Faraón había decretado de lanzar a los niños al río.

    “Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vida” (Éxodo 1:22)

    Ella hizo una arquilla que protegiera a su hijo del agua, haciéndola que flotara en el río, y su fe en Dios fue demostrada al creer que Él lo guardaría de todo lo malo que pudiese suceder. Y al soltar esa arquilla su hermana vio que era tomada por una criada de la hija de Faraón.

    La Historia del Nacimiento de Moisés

    “Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería. Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal,

    y envió una criada suya a que la tomase. Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba.Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste” (Éxodo 2:4-6)

    El llanto de ese bebé conmovió a la hija de Faraón, quien a pesar de estar condicionada por su cultura y por el rechazo a los hebreos, no lo rechazó sino que ella lo salva de la condena establecida por el Faraón.

    “Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño,

    a la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió. Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué” (Éxodo 2:7-10)

    De una forma perfecta Dios en su propósito divino, hizo que la necesidad de la hija de Faraón, fuese suplida por la misma madre de Moisés, quien se encargaría de cuidar a su hijo.

    Se podría decir que Dios recompensó a esta mujer que confió en Él, quien luego de esconderlo por tres meses y ponerlo en un cestillo en el río vio su mano cuidándolo de lo malo, a tal modo de colocarlo en un puesto de gobierno al ser hijo adoptivo de la hija de Faraón.

    Moisés se escapa de Egipto

    Se puede decir que Moisés al crecer aprendió sobre el Dios de sus ancestros, a pesar de vivir en el Palacio del Faraón, ya que adquiría simpatía por sus compatriotas hebreos a tal punto de defenderlos ante el yugo opresor de los egipcios.

    “En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y logró a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena” (Éxodo 2:11-12)

    El término empleado que los "vio en sus duras tareas" significa más que "ver", en el estricto sentido, está relacionado con ver en lo emocional, ver con compasión, pues el tenía conocimiento de su origen y no se sentía a gusto con el comportamiento en contra de sus compatriotas.

     

    La Historia del Nacimiento de Moisés

    “Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (Hebreos 11:24-25)

    De este modo, Moisés se negaba en identificarse con un pueblo opresor y prefería estar del lado de los escogidos por Dios, a ese pueblo hebreo que era su origen, con el que tenía empatía, por lo que no pudo contenerse al ver ese acto de abuso.

    En el momento que Moisés mata al egipcio, se nota que entendía el mal que había hecho, pues había actuado con ira, al punto de esconderlo en la arena mientras nadie lo miraba, situación que devela una consciencia afligida.

    Esto produjo que cobrará mayor fuerza al siguiente día cuando es rechazado por su pueblo, al querer intervenir en una violenta riña entre dos hebreos, quienes le restan credibilidad a su estampa de figura real y su simpatía por el pueblo hebreo.

    “Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto” (Éxodo 2:13-14)

    En esta hecho se ve el trasfondo real, del accionar de Moisés ante esta situación. Él actuó como si fuese un juez en cuanto a que él determinaba que uno de estos hombres había hecho algo mal, mientras ellos le reprocharon lo que había hecho con el egipcio, situación que lo atemorizó, por quebrantar la lealtad al Faraón.

    “Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián” (Éxodo 2:15)

    Moisés huye a Madián

    La Historia del Nacimiento de Moisés

    Moisés huye por su vida, después que Faraón se entera del asesinato cometido por este, situación que emocionalmente lo aterrorizó, pues conocía lo que era capaz de hacer el Faraón en contra de sus opositores, y huyó a Madián, donde inició su nueva vida.

    Moisés decide irse al sureste a Madián, ya que el conocía el protocolo de seguridad de Faraón, pues la región de Canaán y de Siria tenían un tratado entre Ramsés II y el Rey de los Heteos, donde los fugitivos eran encontrandos en el camino y eran llevados al norte hacia Siria donde pudo ser arrestado.

    “Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre. Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas.

    Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto? Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas” (Éxodo 2:16-19)

    En este primer encuentro que tuvo Moisés en la tierra de Madián, se encuentra con un grupo de mujeres que eran maltratadas por unos pastores que las expulsaban del pozo, por lo que él las defendió, situación que fue vista con buenos ojos por el sacerdote del pueblo quien lo acogió en su hogar.

    “Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma. Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés. Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena” (Éxodo 2:20-22)

    Moisés al vivir en esta tierra, le cambió su vida al iniciar una familia, y cambiar sus costumbres de palacio a la del campo. Al tener su hijo le puso un nombre que evidenciaba sus sentimientos de soledad al vivir lejos de los Egipcios y de los Hebreos, al no tener tierra propia, sino la de un forastero.

    Moisés es Llamado por Dios

    La Historia del Nacimiento de Moisés

    Al pasar el tiempo el rey de Egipto muere, y el pueblo de Israel clamaban a Dios porque estaban cansados del yugo de la esclavitud impuesta en Egipto, por lo que Dios se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob.

    Esta situación es la antesala de lo que Dios tenía preparado para Moisés, a quien se le aparece mientras él apacentaba las ovejas en el Monte Horeb, donde en una zarza ardiente le hace el llamado para su plan divino.

    “Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza;  y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

    Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: !! Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

    Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios” (Éxodo 3:2-6)

    Este encuentro que tiene Moisés con el Dios de sus ancestros produjo temor en su corazón, al ser escogido a una labor tan importante por el Dios Todopoderoso, quien daba instrucciones específicas para cumplir la liberación de su pueblo.

    “Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias,

    y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo.

    El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.

    Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te envió: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.

    Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre ?, ¿qué les responé? Y Dios respondió a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

    Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos” (Éxodo 3:7-15)

    Cada una de las instrucciones que Dios le daba a Moisés estaban dirigidas en el cumplimiento profético al que había nacido, convertirse en ese líder que sería usado por Dios para sacar de la esclavitud al pueblo hebreo.

    “Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto;

    y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel.

    Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Jehová el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios.

    Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir. Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios,

    para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías; sino que pedirá cada mujer a su vecina ya sus huéspedes alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto” (Éxodo 3:16-22)

    Ante este encuentro que tuvo Moisés con Dios, él aún dudaba que le creerían, a lo que Dios le respondió mostrándole varias señales de su poder al transformar la vara en una serpiente, y cambiar su mano sana a una con lepra, algo que garantizaba la verdad que hablaba.

    La Historia del Nacimiento de Moisés

    “Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová. Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.

    El le dijo: Echala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano.

    Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Le dijo además Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve.

    Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne. Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera.

    Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en la tierra” (Éxodo 4:1-9)

    Este temoroso Moisés era el escogido por Dios, pero se rehusaba en cumplir ese llamado de regresar a Egipto, aseverando que no era diestro al hablar, por lo que Dios colocó a su hermano Aarón, como su acompañante ante tan importante labor.

    “Entonces dijo Moisés a Jehová: !! Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? 

    ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. Y él dijo: !! Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo:

    ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya,

    y os enseñaré lo que hayáis de hacer. Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios. Y tomarás en tu mano esta vara, con el cual harás las señales” (Éxodo 4:10-17)

    Luego de este plan establecido por Dios es que Moisés acepta regresar a Egipto, se despide de su suegro y se lleva su esposa e hijos para cumplir el llamado hecho por Dios que hasta el día de hoy es recordado como la proeza hecha por Dios para libertad al pueblo hebreo.

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    Cómo se pudo ver desde el nacimiento de Moisés hasta que se huye del pueblo de Egipto, Dios obró en su vida para prepararlo y llevar a cabo la misión que estaba predestinada en su vida, que era ser el hombre usado por Dios para liberar al pueblo hebreo de Egipto.

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