Parábola De La Levadura: Enseñanza E Interpretación

La Parábola de la Levadura es la enseñanza dada por Jesús, que viene de la misma forma que la parábola de la semilla de mostaza en explicar cómo se expande el reino de Dios en la tierra, utilizando en esta oportunidad el simbolismo de la mujer y la medida de una levadura que se puede expandir.

En esta oportunidad cuando se habla sobre de levadura de harina y como esta crece, viene a representar el reino de los cielos, a diferencia de otras citas bíblicas que representa la influencia del mal, pero en esta oportunidad contextualizando hace referencia a esas buenas nuevas de transformación que tendría los hombres y mujeres al recibir el reino de Dios.

Índice

    Parábola de la Levadura

    Parábola de la Levadura

    La parábola de la levadura es una enseñanza dada por Jesús que tiene similitud con la parábola de la semilla de mostaza, ya que hace énfasis en como algo muy pequeño puede convertirse en algo muy grande y diferente en su entorno.

    Jesús tomó como ejemplo la levadura que es una especie de hongo que se usa como un elemento para hornear y fermentar la harina, ya que al tomar un poco de ella podrá expandirse en la masa y se multiplica de una forma muy grande. Es por eso que Jesús usó este símil con este elemento tan particular.

    “Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado” (Mateo 13:33)

    “Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo hubo fermentado” (Lucas 13:20-21)

    En esta ocasión Jesús utiliza la levadura de forma positiva, ya que esta pequeña mezcla puede multiplicarse en tamaño, además de dar una buena textura, sabor y aroma, aunque no se puede comprender como funciona, es de la misma manera en que el reino de los cielos se mueve en la vida de las personas, para hacerla ver hermosa y llena de bendiciones.

    Todo ello contrasta con respecto al uso del término de la levadura, pues Jesús en otro pasaje hace referencia a esta de forma negativa, refiriéndose en aquello que enseñaban los fariseos al dar instrucciones legalistas, que los apartaban de la verdadera esencia del reino de los cielos.

    “Y Jesús les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos. Ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?

    ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis? ¿Cómo es que no entendéis que no fue por el pan que os dije que os guardaseis de la levadura de los fariseos y de los saduceos? Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16:6-12)

    Jesús también comparaba esa levadura en varias ocasiones ya que el reprendía a los fariseos a quienes lo llamaba hipócritas, sepulcros blanqueados o camada de víboras porque esos corazones estamos apartados de Dios y sólo enseñaban doctrinas y mandamientos de hombres que invalidaba el mandamiento de Dios

    “Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

    Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:6-9)

    Enseñanza de la Parábola de la Levadura

    La enseñanza de la parábola de la levadura se puede deducir en que no se debe subestimar el potencial de aquellos principios que son pequeños en la vida de un creyente, ya que el Espíritu Santo vendrá a morar en su vida y hará que se produzca una transformación desde adentro hacia fuera, multiplicando todo lo que tiene en su vida.

    Todo esto viene a ser el análisis que se le puede dar a cómo el reino de los cielos, cuando llega a una vida podrá cumplirse de forma gradual esos cambios sustanciales, ya que es una obra que viene dándose de forma silenciosa en el ser de la persona a través del Espíritu Santo, quien hará la obra como lo hace la levadura con la masa.

    Otro punto que se puede analizar es el hecho que se haya escondido está levadura en la harina, y es algo que para algunos puede resultar como el principio de la maldad, ya que Jesús en varias ocasiones se refirió a la levadura de forma negativa y en esta oportunidad habla de forma positiva a ello.

    Dándole sentido al texto como es presentado se dice que la mujer tomó la levadura y la escondió en la harina, esto quiere decir que la mujer viene a representar el principio del mal ya que escondió la levadura que viene a ser el evangelio, pero que del modo que fue escondida esta vino a producir su función e hizo fermentar la harina y expandirse a pesar de la negativa.

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    Asimismo, se puede decir que en esta parábola enseña en que la instrucción de las doctrinas erróneas en la iglesia pueden conducir a la apostasía, y que se puede ver en la actualidad al querer ocultar la verdad de la palabra de Dios, y es por eso que se enseña sobre la cizaña y el trigo que en los últimos tiempos se manifestará.

    “Y respondiendo Él, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo” (Mateo 13:37-40)

    Para finalizar se puede decir que la parábola de la levadura en la representación de cómo el reino de los cielos se sigue expandiendo en el mundo, y se germinará y seguirá creciendo a pesar de la oposición del enemigo, y su semilla dará el fruto a la cual está destinada.

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